jueves, 29 de octubre de 2009

Real Cédula para que los individuos de las universidades y colegios no puedan contraer matrimonio sin la real licencia del Vice Patrono.


En 1792 Carlos IV firmó una cédula por medio de la cual se establecieron nuevos requisitos para contraer matrimonio, tales disposiciones se sumaron a las ya existentes, contenidas principalmente en la "Cédula Real y Pragmática Sanción" promulgada por Carlos III,1 La Real Cédula de Carlos IV estaba dirigida exclusivamente a los estudiantes, la razón que justificaba la nueva disposición era evitar que los alumnos truncaran su educación.





El Rey.

Por quanto en carta de veinte y siete de Mayo de mil setecientos ochenta y ocho me hizo presente mi Real Audiencia de esta ciudad de México, con motivo de haver intentado contraher matrimonio el B[achill]er Dn Manuel Esteban Sanchéz de Tagle, colegial en el Real de San Ildefondo de ella, con Doña María Josefa de Barrera y Andonaegui, y haverse opuesto a el su padre el Capitán Don Manuel Esteban Sanches de Tagle . Sería conveniente me dignase extender a aquellos dominios lo resuelto para estos, en punto a que los colegiales que se hallan siguiendo sus estudios, no puedan casarse sin mi Real Licencia por considerarse su extravío perjudicial al Estado, y militar allí la misma razón para que no se verifique sin la del Virrey, como Vicepatrono. He resuelto a consulta de mi Consejo de Indias pleno de tres salas de seis de Noviembre de mil setecientos y noventa, ejecutada en vista de lo expuesto en el asunto por mis dos fiscales, se observe en ella la ley 7a tit. 8, libro 8°. Extendida en la junta del nuevo código cuio tenor a la letra es el siguiente: Estando baxo nuestro Real Patronato y protección Real , las vniversidades, seminarios conciliares, y demás colegios de enseñanza eregidos con autoridad pública en nuestras Yndias y mereciendonos sus Escolares y Alumnos la mas particular atención, para que no desgracien en sus carreras y estudios con perjuicio del Estado y sus propias familias: Ordenamos y Mandamos que los tales alumnos Escolares e Yndividuos de Dichas Vniversidades, Seminarios Conciliares, y demás Colegios, y casas no puedan pasar a contraher esponsales, sin que ademas del asenso paterno , o de quien deba darle según la ley primera de este titulo, tengan las licencias los de los Seminarios Conciliares de los Arzobispos y Obispos y Vicepatronos; y los de las Vniversidades, y demás Colegios , a nuestros Virreyes o Presidentes de las respectivas Audiencias a quienes remitirán las suplicas, o pretensiones por mano de los rectores, con informes de estos , pues para este caso delegamos en los referidos nuestra Real Autoridad todo lo qual se entiende igualmente en las casas y colegios de mugeres que se hallaren baxo de nuestra protección y Patronato Real, y declaramos nulos, y de ningún valor, ni efecto, los esponsales que sin este requisito se contraxesen y que no puedan admitirse juicios ni demandas sobre no cumplimiento en el modo, y forma que prescribe la ley antecedente. Por tanto ordeno a mis Virreyes, Presidentes, Reales Audiencias y Governadores de mis Reynos de las Yndias, Yslas Filipinas, y de Barlovento y ruego y encargo a los muy Reverendos Arzobispos , y Reverendos Obispos de ellas y a sus Provisores y Vicarios generales, guarden, cumplan y executen y hagan guardar cumplir y executar puntualmente lo contenido en la presente ley del nuevo código en la parte que cada uno tocase: que así es mi voluntad Fecha en Aranjuez a onze de junio de mil setecientos noventa y dos = Yo el Rey = Por mandato del Rey Ntro. Señor. Antonio Bentura de Tarranco = Sellado.




La motivos de tal reglamentación no están del todo claros, hay constancia que a partir de 1760 se experimentó una caída en la matrícula de la Universidad 2, y probablemente, la medida estuvo encaminada a combatirla, aunque la razón de más peso podría estar en relación con el enfrentamiento, que a lo largo del virreinato se presentó entre el derecho de patronato y los estatutos universitarios. El rey, encargó el funcionamiento de la universidad al virrey y a la Audiencia. Por tratase de un patronato el rey tenía la prerrogativa de dictar los estatutos, pero  al mismo tiempo le otorgó a la Real Universidad de México los mismos privilegios que a la de Salamanca, dándole con ello la capacidad de gobernarse así misma, gestando de esa manera la larga lucha que  se presentó entre autoridades civiles y eclesiásticas por su control. Este tipo de conflictos eran los primeros en la lista de asuntos por resolver para el despotismo ilustrado, y así lo venían haciendo desde el reinado de Carlos III. A través de la cédula de 1792 se reafirma nuevamente la autoridad del virrey sobre los eclesiásticos y al mismo tiempo sobre la congregación universitaria.


En la parte final del documento encontramos las siguiente anotación:

"Concuerda con la Real Cédula de que va fecha mención y devolví a la secretaría de Camara y Govierno del Y[lustrisi]mo y Rev[erendisi]mo Señor Obispo de esta Diocesis aque me remito, y para que quede su exemplar en este Juzgado de Provisorato. Hice sacar el presente, que es fecha en esta ciudad de Valladolid3 a dos días del mes de Noviembre de mil setecientos noventa y dos años. Siendo Testigos a su saque y correpción. Don Sebastían Vivero, Don José Man[ue]l Barocio, y Don José María de Bucio, vecinos de esta ciudad."


Las cuatro páginas de la cédula forman parte de un tomo facticio en folio, encuadernado en pergamino.


1. Comentada en este espacio el 16/IX/2009.
2. Pavón Romero, Armando. "La población Universitaria" en Marsiske, Renate (coord) La Universidad de México un recorrido histórico de la época colonial al presente. México. UNAM/Plaza y Valdés, 2001
3. Actualmente la ciudad de Morelia.

jueves, 22 de octubre de 2009

La Cocinera Poblana ó el libro de las familias.


Hay cosas que uno no puede cambiar, y vale más aceptarlas de una vez. Me gusta la cocina, pero sobre todo la comida, soy amigo de las porciones abundantes, de los platos que contienen, carbohidratos, colesterol, trigliceridos, lactosa, picante y todas esas substancias deliciosas que los doctores recomiendan no comer.
Hoy quiero compartir con ustedes un libro al que le tengo un afecto muy especial por dos razones, la primera es que recoge algunas de las recetas fundamentales de la gastronomía mexicana y la segunda es que perteneció a mi abuela. Las anotaciones que hizo se encuentran en todo el libro, algunas de las recetas subrayadas me son muy familiares y recuerdo haberlas disfrutado en su mesa durante mi niñez.




El libro da inicio con un glosario donde esclarece el significado de algunos de los términos incluidos comenzando por "abarbetar", continúa con la primera de las tres partes de las que se compone el recetario, la cual se denominó "Economía domestica" que es básicamente un compendio de recetas de cocina española y francesa siguiendo la estructura tradicional de los recetarios de su tiempo. Sopas, purés, cocidos ó pucheros, potajes, salsas, carnes, , carnero, ternera, asados, puerco, embuchados, conejo, liebres, caza, aves, huevos legumbres y pescados.


La segunda parte está dedicada a la cocina mexicana, como no podía ser de otra manera, comienza con la receta del mole de guajolote, que es una de las más de cuarenta variedades de moles que menciona, además de los clásicos (verde, negro, poblano, amarillito), aparecen algunos no tan conocidos como el mole de la" Sra. Petronila" o el de "la Nana Chepa".
Prosigue con los famosos manchamanteles, chiles de todos tipos y en todos los estilos, tamales, tingas y el repertorio de los platillos más tradicionales. Merece una sección aparte la preparación de la barbacoa de hoyo en pencas de maguey, pulques, curados y bebidas tradicionales como el tepache.
Entre las preparaciones de curados, destaca el llamado "Trigarante" que emulaba los colores de la bandera mexicana, se preparaba con curado de apio (verde) , pulque natural (blanco) y curado de tuna colorada (rojo) servidos en un vaso en ese orden cuidando de no mezclarlos.

La tercera parte esta dedicada a la pastelería, en este apartado se incluyen las siguientes secciones: repostería, dulcería, cajetas, conservas, el arte de botillería , composición de licores y recetas para la elaboración de vinos de frutas. Algunos de los nombres de lo postres parecen sacados de las crónicas de don Artemio del Valle Arizpe como: suspiros de monja, buñuelos de jeringa, manjar real, alegría de la habana, tecoyotes de maíz, torta de piña de virreyes, muéganos de Santa Inés, entre muchos otros que nos permiten recordar las valiosas aportaciones conventuales a nuestra cocina.


Para cumplir con el objetivo de la publicación se agregaron algunas otras secciones como la de Higiene domestica, que ofrecía remedios para las enfermedades más comunes (no sorprende que el primer remedio que aparece sea en contra de la indigestión), prosigue con la manera de preparar algunos medicamentos en casa y la sección de miscelánea, en la que se incluyen formulas para elaborar pinturas, barnices, o la mejor manera de limpiar los objetos de azabache.

Finaliza la publicación con la guia de urbanidad en la mesa, un documento que no tiene desperdicio, ya que patentiza la existencia simultánea en la mesa de lo sublime y la barbarie. El editor es muy cuidadoso en no herir la sensibilidad del lector, " Aunque sabemos que todos nuestros lectores se manejan con la mayor educación, incluimos la sección de urbanidad, para que les sirva en la enseñanza de sus pequeños hijos"



La cocinera Poblana utiliza algunos términos de medidas como almud, onza, libra, cuartillo y dracma que nos remontan a la época virreinal confiriendole un carácter arcaico que resulta sencillamente exquisito.
El ejemplar comparte el destino de muchos libros de cocina que han cumplido sobradamente con su encomienda y llevan consigo las heridas de las incontables horas que pasaron en la cocina, la portada se encuentra decolorada, aún asi es posible identificar a la china poblana , con su canasta y un guajolote.



La Cocinera Poblana o el libro de las familias. México, Herrero Hermanos Sucesores,1907,
480 pp.


viernes, 9 de octubre de 2009

"El terrible y horroroso combate del 21 de octubre de 1805 entre la escuadra Franco Española y la Inglesa sobre las aguas de Cádiz"




En marzo de 1806 circuló en la Nueva España un grabado dando a conocer de manera detallada el desarrollo de la batalla de Trafalgar, el grabado estaba acompañado por una hoja en la que se ofrecía la explicación que comprende los tres momentos representados.

En la parte superior, la formación original antes de entrar en batalla. En la parte media, la maniobra de Nelson y la respuesta de la escuadra combinada, y en la parte inferior la representación del desarrollo del combate.
Posteriormente ofrece un balance de la batalla y concluye que el resultado fue lo que ahora llamaríamos en términos deportivos un honroso empate.

"Tuvieron los Ingleses la dicha de recibir el refuerzo de esos 5 navíos señalados con el No 5. Sin embargo nada consiguieron sobre nuestras fuerzas , porque desmanteladas como estaban, se batieron de un modo asombroso hasta que el temporal dispersó a unos y a otros"

La realidad, como sabemos resultó muy distinta, existen varios razones que llevaron a ocultar la dimensión de la catástrofe a los novohispanos.

- La Nueva España probablemente era el territorio de la corona, que había contribuido con la mayor aportación de recursos destinados a financiar los más recientes conflictos, según algunos cálculos para la guerra con Gran Bretaña de 1779 a 1783 las remesas del virreinato promediaron 8 millones de pesos anuales, en la de 1796 y 1799, 10 millones al año y para la guerra de 1805 a 1808 se superó la cifra.

- Las costas del país habían sido asoladas desde el siglo XVI por incursiones piratas. No es casual que en algunas poblaciones costeras las palabras inglés y pirata hasta hace muy poco se utilizaran como sinónimos. El resultado adverso de la batalla presagiaba un futuro de constantes amenazas.

- Pero la principal razón nace de lo que en ese entonces era una obviedad, y ahora puede no resultar tan claro, eran nuestras fuerzas las que se había enfrentado a los ingleses, la palabra nuestras como la manejó el autor novohispano, comprendía por igual a vascos, peruanos, catalanes, novohispanos, andaluces, filipinos, valencianos, neogranadinos, castellanos, canarios, neogallegos... es decir agrupaba a una comunidad que tenía casi tres siglos de compartir un destino común.


Detalle.

En el grabado es posible identificar los nombres de algunos navíos que participaron en el combate, como el Montañés, Príncipe de Asturias, y el Santa Ana.
En cuanto a los autores del grabado, en la parte inferior de la lámina se ofrece la siguiente información: Cancelada la delin°, Rea la gra° México a 1806.
La dimensión del grabado es de 30 cm. x 41 cm.
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