domingo, 31 de enero de 2010

Colección Alfabética de Apellidos Bascongados con su significado. 1809



En 1809 con el financiamiento de Juan López Cancelada editor de la Gazeta de México, se imprimió la obra de José Francisco de Irigoyen. Desconocemos la relación entre ambos personajes, pero sin lugar a dudas el empresario sabía que el riesgo de perder lo invertido era muy bajo. Sobre todo si consideramos que durante los primeros años del siglo XIX en la Nueva España, la influencia de los pobladores vascos y sus descendientes había llegado a su apogeo, personajes con apellidos de origen vasco se encontraban en lugares prominentes dentro de la iglesia, el gobierno, así como en todos los ramos de la industria y el comercio. Cada uno de ellos se convirtió en un cliente potencial.


En el prólogo, el autor explica que el libro esta dirigido a las personas que tienen apellidos vascongandos, que no entienden el vascuence y tienen la curiosidad de saber su significado. Ofrece algunas reflexiones sobre el origen de la lengua y la metodología que utilizó para acceder a la etimología de los apellidos.

Divide la publicación en dos partes: un índice general de apellidos el cual ocupa la casi totalidad del libro y otro de unas cuantas hojas al que designa "apellidos patronímicos de filiación".

En la actualidad los estudiosos han cuestionado la validez de algunas de las afirmaciones, en especial las relacionadas con la etimología . Situación que a nuestro parecer no le resta mérito a la publicación y resultan comprensible los defectos encontrados, si tomamos en consideración la fecha de publicación





El editor Manuel Antonio Valdés Munguía fue uno de las personas que contaban con mayor experiencia en el arte de imprimir. Desde 1764 trabajó en la imprenta del Real y Más Antiguo Colegio de San Ildefonso, con la expulsión de la Compañía de Jesús se empleó en el taller de Felipe de Zúñiga y Ontiveros acaecida su muerte, continuó trabajando con su hijo Mariano Zúñiga. Al mismo tiempo realizó las gestiones necesarias ante las autoridades y adquirió en Madrid por medio de su apoderado Gabriel de Sancha, fundiciones nuevas para que su hijo Mariano Valdés, introdujera la imprenta en Guadalajara en 1793.

Manuel Valdés permaneció en el taller de Zúñiga hasta 1808, año en que adquiere su propio establecimiento. Nos llama la atención que no se conozca ningún impreso de ese año y solamente cinco trabajos salidos de sus prensas durante 1809, sobre todo si consideramos que el impresor se distinguió siempre por su gran actividad.




Deseamos comentar que notamos gran similitud entre la efigie de la portada y las que se encuentran decorando el impreso suelto, Elogio a Napoleón Bonaparte presentado en noviembre de 2009. De ser las mismas, sería posible adjudicar el impreso conociendo quién le vendió la imprenta y los tipos a Manuel Valdés.


Referencias bibliográficas.

Medina, 10261

No en Beristáin, ni BNM.

La obra se reeditó en 1868 y 1876 en la imprenta de Ignacio Escalante en la ciudad de México, y posteriormente en 1881 en la ciudad de San Sebastían por la Biblioteca Euskal Erria en la imprenta de los Hijos de Ignacio Ramón Baroja.

Colección alfabética / de apellidos / bascongados / con su significado./Por/ Don Josej Francisco Irigoyen. /
8°-Port. -v. en bl. -Prólogo, pp 3-11.Pág. bl. Texto pp. 13-124. Encuadernado en piel de época.




domingo, 24 de enero de 2010

ORDO in recitatione divini officij et celebratione missarum. Miguel Ignacio Linares.


Actualmente se presenta en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec la exposición denominada "De novohispanos a mexicanos. Retratos e identidad colectiva en una sociedad en transición" en la que de manera muy creativa, por medio de la presentación de más de cien retratos elaborados desde el siglo XVIII hasta mediados del XIX se muestra la paulatina transformación de la sociedad en México.

La agradable impresión de la exposición y su eficacia como recurso pedagógico nos hizo recordar que también los libros impresos durante este periodo son un excelente recurso para percibir estos cambios. Incluso en algunos de ellos es posible identificar la existencia simultánea de dos realidades, tal es el caso del librito que presentamos




Con el nombre de Ordo se les conocía a unos calendarios anuales que editaban por encargo de las distintas diócesis, estaban destinados a los eclesiásticos, contenían las instruciones para la celebración de los oficios, los días en que caían las fiestas movibles, se recordaba a los miembros de la congregación de reciente fallecimiento, el círculo de las Iglesias para la Indulgencia de cuarenta horas y el lunario correspondiente al año.



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Por una parte se puede advertir la permanencia de la estructura social del virreinato

"Las fiestas asignadas con ++ obligan a todos a oír misa y no trabajar. Las señaladas con + obligan a los españoles y demás que no son indios a oir misa y no trabajar ; pero en tales días los indios no están obligados a oir misa y pueden trabajar en sus cosas, no en la de los españoles" 1

Por supuesto que en este caso la denominación de español no alude a una nacionalidad, sino que se refiere a un estrato social, que en teoría había quedado anulado a partir del triunfo de Iturbide

Por otra parte en el mismo libro podemos observar la siguiente leyenda en el colofón:

"En la librería del Ciudadano Mariano Palacios se expenden las misas de la Corona" 2
La autodenominación del editor como Ciudadano (así con mayúscula) es reflejo de los cambios que habían acontecido a partir de 1821.

Estos hechos nos hacen recordar que la historia no puede ser cortada en períodos puros.



ORDO / IN RECITATIONE DIVINI OFFICIJ / ET CELEBRATIONE MISSARUM. / JUXTA RUBRICAS BREBIARIJ MIS/SALISQUE ROMANI./ ATQUE SACRORUM RITUUM CONGRE-/ GATIONIS NOVISSIMA DECRETA / A / VENERABILI CLERO / CIVITATIS ET DIOCESIS /ANGELOPOLITANAE /QUOTIDIE SERVANDUS. PRO ANNO DNI. M.DCCC.XXX. / DISPOSITUS / Per Michaelen Ignatium Linares/ Angelópoli Typix Nationalis.

150 mm x 100 mm. Port.-v. en bl.- 60 h. s.f. - Latín, español y náhuatl.

jueves, 14 de enero de 2010

Francisco Hernández, De Antiquitatibus Novæ Hispaniæ


Deseamos utilizar como pretexto la presentación de la primera edición de las Antigüedades de la Nueva España para dar algunas noticias del autor y del atribulado destino de su extensa obra.

A finales de la segunda década del siglo XVI nació en La Puebla de Montalbán Toledo, Francisco Hernández. Estudió teología y medicina en la recién fundada Universidad de Alcalá de Henares, al finalizar sus estudios sirvió en el Hospital y Monasterio de Guadalupe Extremadura y en el Hospital Mendoza de Toledo, a partir de 1567 fue médico de cámara de Felipe II. En 1570 recibió el encargo real de hacer la historia de las cosas naturales de las Indias, es nombrado protomédico general en todas las Indias, Islas y Tierra firme de la Mar Océano. Con el fin de cumplir con la tarea arribó al puerto de Veracruz en 1571. Su misión en estas tierras se prolongó hasta 1577. Durante su estancia recorrió la Nueva España acompañado de "tlacuilos" y médicos indígenas de los cuales se asesoraba constantemente, tal practica originó que le apodaran el "preguntador".

En 1576 desde la ciudad de México mandó a Felipe II dieciséis cuerpos de libros, conteniendo lo concerniente a plantas, a su regreso a España en 1577 llevó consigo otros veinte libros, entre los cuales se encontraban borradores de los enviados el año pasado.

Privilegio de grandes hombres ha sido atraer hacia sí la envidia y la detracción Francisco Hernández, que lo fue, no pudo eludir ley tan difundida. Entre sus enemigos más notables se contaba el cosmógrafo italiano Juan Bautista de Gesio, quien llegó a enviar un escrito al rey en el que pedía no se imprimieran las obras del médico, hasta que las examinara persona "muy inteligente" negandole a don Francisco la satisfacción de ver editada su magna obra.
Fue hasta 1580 que Felipe II encargó el trabajo a Nardo Antonio Recchi, médico de cámara del rey. El desconocimiento absoluto de la realidad americana, pudo ser la causa que el precioso caudal de noticias recopilado por Hernández fuera brutalmente mutilado, dejando sólo lo que el editor consideró relativo a la medicina
El "resumen" que Recci preparó no llegó a las prensas, sus herederos trasladaron el manuscrito a Italia , donde se imprimió una parte en 1628 denominada Animalia Mexicana descrfiptionibus scholijsq. exposita, thesauri rerum medicanorum Novæ Hispaniæ, seu plantarum, animalium, mineralium, Mexicanorum historiae Francisci Hernandi et Nardo Antonii Recchi primus tomus,dedicado al Cardenal Barberini.
De este primer tomo se imprimieron 2000 ejemplares, de los cuales 1000 que estaban destinadas para España se perdieron. Sus herederos con el apoyo de la Academia de los Línceos completaron el trabajo en 1648 publicando Rerum Medicanorum Novae Hispaniae Thesaurus seus Plantarum Animalium mexicanorum... Roma: Jacobus Mascardus, 1648 conocido como edición romana

Una copia del manuscrito, que había dejado para la imprenta Nardo Ricci , regrsesó a México y sirvió de fuente a Fray Francisco Ximénes quien lo utilizó para escribir Los Quatro libros de la Naturaleza de las Plantas y uso médico de los animales de la Nueva España... impresa en México por Diego López Dávalos en 1615.
El resto de los manuscritos de Hernández pasaron a la Biblioteca del Colegio Imperial de los Jesuitas en Madrid donde fueron utilizados por Juan Eusebi Nieremberg para preparar Historia Naturae Maxime peregrine, Amberes 1633 en la que se incluyeron los dibujos originales de Hernández.

En cuanto a los 16 libros enviados originalmente a Felipe II en 1576 perecieron en la no suficientemente lamentada tragedia del Escorial en 1671. Beristaín de Souza recoge la noticia de la descripción del manuscrito que hiciera el Lic. Porreño en su obra Los dichos y hechos del Rei Felipe II :

"Quince libros grandes de folio, que yo he visto en El Escorial, con sus mismos nativos colores de sus plantas y animales, poniendo el mismo color que tiene el árbol y la yerba en raiz, tronco, ramas, hojas, flores frutos, el que tiene el caimán , la araña , la culebra, la serpiente, el conejo, el perro, y el pez en sus escamas: las hermosísimas plumas de tantas diferencias de aves, los pies y el pico , con los mismos talles, colores y vestidos de los hombres...
Están encuadernados hermosamente cubiertos y labrados de oro sobre cuero azul , manezuelas, cantoneras y bullones de plata muy gruesos y de excelente labor y artificio
Constaba de 2 partes una con estampas 10 tomos y la otra de texto descriptivo y explicativo la 5 tomos. Las estampas estaban dibujadas en papel de marca mayor, con figuras muy al natural representan todas las partes y medidas con mayor y mas nueva curiosidad que hasta el tiempo se han hecho."


La obra hernandina siguió durmiendo hasta que con la expulsión de los jesuítas, al quedar las bibliotecas en manos del estado Juan Bautista Muñoz , cosmógrafo mayor de las Indias, localiza los manuscritos en 1775. En 1790 se publican Opera cum edita tum inedita ad autographi fidem et integritatem expressa Madrid Typographia Ibarrae Heredum 1790. Lamentablemente se editaron sin ilustraciones y solamente tres de los cinco volúmenes localizados .

Fue hasta 1942 que el Instituto de Biología de la UNAM publicó en gran tiraje algunos trabajos. Para 1954 la Universidad Nacional se propuso recopilar todos los vestigios de la obra hernandina dandole fin a Las Obras Completas en 1984.






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Sobre el manuscrito de las Antigüedades y y el opúsculo de la conquista, no se supo nada hasta que en 1830 el toledano Blas Hernández, inspector de la Milicia Nacional, lo regaló a las Cortes. Se conserva actualmente en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid.

La descripción del manuscrito la tomamos nuevamente de la obra de Beristáin :

"MS. en un volumen gran folio, de 169 y 64 fojas, papel marquilla, encuadernación antigua en pasta verde-obscuro sobre tabla, lujosamente dorado en los cortes y pasta, y en ella estampado en ambas faces el escudo real de España. La escritura es muy clara pero el calígrafo no muy entendido del latín, abundando por consiguiente las erratas. Todas enmedadas de otra mano, que se dice ser del mismo Hernández." (3)

Casi cuatro siglos tuvieron que transcurrir para que finalmente llegara a las prensas. La edición se hizo por iniciativa de Francisco del Paso y Troncoso a expensas del gobierno mexicano fue facsimilar, se realizó utilizando la tecnología de punta en los inicios del siglo XX, es decir consistió en la reproducción fotográfica del manuscrito original. No deja de sorprender que la primera fotografía corresponda a la tapa posterior (1) y no a la anterior como era de esperar.
A pesar de la loable labor del editor, el carecer de una traducción al español, lo mantuvo al margen incluso de los especialistas. La mayoría de los ejemplares se hicieron viejos en las bodegas. En 1945 Joaquín García Pimentel lo tradujo y publicó, a partir de ahí se han realizado otras dos ediciones.

A Felipe II Óptimo Máximo Rey de las Españas y de las Indias.
Aun cuando me hayas comisionado, tan sólo para la historia natural de las cosas de este orbe, Sacratísimo Rey, y aunque el cargo de escribir sobre antigüedades, pueda considerarse como que no me pertenece , sin embargo, juzgo que no distan tanto de ella las costumbres y ritos de las gentes Entretanto recibe Sacratísimo Felipe esta semilla de historia, cualquiera que sea transmitida , si no con la facundia que conviniera al menos con la que fue dada por mi fe y afecto no común hacia su Majestad. (2)


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La obra se compone de tres libros y un opúsculo.

Libro primero de las Antigüedades. Incluye la descripción geográfica de las Indias, la estructura de la sociedad, instituciones , legislación y las costumbres antes de la conquista,
Libro segundo. Conocimientos astronómicos, presagios, la corte de Moctezuma templo y sacerdotes, Texcoco, genealogía de la realeza, escritura mexicana, numeración y calendarios.
Libro tercero, Teogonía, el panteón mexicano y la vida religiosa.

El opúsculo De expurgatione Novae Hispaniae, narra la conquista de Tenochtitlán.

La obra de Francisco Hernández es de gran trascendencia por la aportación de datos originales, pero sobre todo por que es de los autores que ofrece una de las visiones más renacentistas para la comprensión de la complejidad que representó el Nuevo Mundo.


Un pequeño detalle que nos habla mucho de la personalidad de Francisco Hernández. En su testamento incluyó un apartado en el cual estipulaba se le entregara una parte de su herencia a los indios pintores "tlacuilos" y médicos que lo asistieron durante su estadía en la Nueva España.

De Antiquitatibus Novae Hispaniae Authore Francisco Hernando Médico et Historico Philippi II et Indiarium Omnium Médico primario. Códice de la Real Academia de la Historia en Madrid. México, Talleres Gráficos del Museo Nacional de Arqueología Historia y Etnografía. 1926. 169 f. 27 x 40 cm.

-Beristain de Souza, José. Biblioteca Hispanoamericana Septentrional . México, Ediciones Fuente Cultural, 1947, Tomo III (p.21- 27)
-Somolinos Dardois, Germán. Vida y obra de Francisco Hernández en Francisco Hernández, Obras Completas, México, UNAM, 1960, v. I


viernes, 1 de enero de 2010

Descripción de las fiestas celebradas en la Imperial Corte de México con motivo de la solemne colocación de una estatua equestre de Carlos IV.




Dice la conseja popular que "no hay quien resista un gancho a la vanidad" y Miguel de la Grúa Talamanca y Branciforte, virrey de la Nueva España lo sabía muy bien. Con el fin de granjearse el favor de Carlos IV, envió una carta solicitando real autorización para erigir a su costa una estatua del monarca, muy pronto la noticia de la aprobación real llegó por medio de su cuñado, Manuel Godoy.
De inmediato se tomaron las provisiones necesarias para la ejecución de la obra, recayendo la responsabilidad sobre los maestros de la recién creada Académia de San Carlos, el diseño de la nueva Plaza se encargó a D. Antonio Velázquez director de arquitectura, el grabado de las medallas conmemorativas se dejó al cuidado del célebre Jeronimo Antonio Gil, el pedestal y la estatua fueron encargadas al director de escultura de la misma academia, Manuel Tolsá conocido en la Nueva España como el "Fidias Valenciano"

Aunque la primera piedra había sido colocada con anterioridad, se escogío como fecha oficial para la inauguración el cumpleaños de la reina Maria Luisa de Borbón, mientras se fabricaba la estatua de bronce se colocó una copia construida de madera y recubierta con lámina de oro.

Para los fines del virrey era sumamente importante que la noticia detallada de los festejos se diera a conocer al mayor número de personas, la mejor manera de lograrlo era la publicación de lo acontecido durante esos días.




El impreso da inicio ofreciendo una introducción muy en consonancia con la época:

"Carecía la venturosa México, Metrópoli magnífica del Nuevo Mundo, de aquella distinción y gloria que los mayores Monarcas han sabido condecorar las Ciudades mas celebres de sus Dominios. Después de tantas gracias dispensadas con larga mano á esta Nueva España en el felicísimo Reynado de Carlos IV , desde el primer momento de su exaltación al augusto Trono de dos Mundos; después de las señaladas demostraciones de paternal amor hacia estos fidelisimos y reconocidos Vasallos, solo faltaba para colmo de la felicidad común , un Estatua grandiosa y bella de tan benigno y religioso Príncipe, que colocada en el centro de esta Capital, reuniese en su contorno los corazones de estos habitantes..."
"Penetrado el Exmo. Señor virrey de Nueva España Marqués de Brancifortte de estos generosos ardientes sentimientos de amor y lealtad , deseó eternizarlos desde el principio de su gobierno con un monunento, que llenase los tiernos votos de estos Ciudadanos..."

De la segunda parte titulada "Descripción de la nueva plaza , pedestal y estatua" tomamos lo siguiente:

"El Rey está a caballo, vestido a la heroica con el cetro a la derecha, en ademan de comandar su exercito, y tiene la cara vuelta hacia el Real Palacio. El caballo está en acto de andar pausadamente, levantando la mano izquierda y el pie derecho, con la cabeza inclinada hacia la izquierda para que haga contraposición exacta con la del Rey, cuyo trage o adorno consiste solo en un grande paño, sujeto con una banda que le cruza el pecho, y tiene ceñida la frente con una hermosa corona de laurel. La altura del caballo es de tres varas y media, á que agregada la del ginete, componen ambas la de cinco varas y tres quartas"

La ceremonia dio inicio a las 8:15 cuando a señal del virrey se retiró el velo que ocultaba la escultura, retumbó la plaza con la salva de quince cañonazos. Acto seguido el virrey, su esposa, su pequeña hija y el regente de la Real Audiencia arrojaron desde los balcones tres mil medallas conmemorativas de plata. A continuación acudieron a la misa en la catedral celebrada por el Sr. Arzobispo don Alonso Nuñez de Haro, en la que predicó don José Mariano Beristaín* canónigo de la catedral, posteriormente se dirigieron a la garita de San Lázaro donde se realizó una ceremonia develando la placa que anunciaba el inicio de las obras del camino recto a Veracruz.





Siguiendo a la crónica de las actividades realizadas durante la tarde, se describe lo sucedido en el Palacio Virreinal.

"A las 21.30 empezó el fuego de los tres castillos, colocados en la plaza mayor, habiendo precedido algunos cohetes a mano; y despues de haber logrado de esta diversión paso S.E. , acompañado de muchos Señores Ministros, Títulos, Caballeros, Gefes de oficinas y otras personas distinguidas, al Salon principal, donde estaba la Exma. Señora Virreina, rica y finamente adornada, con el numeroso cortejo de cien señoras de la primera nobleza, cuyos vistosos trages y peynados, en que se habían aparado los últimos ápices del buen gusto, formaban la escena mas respetable y brillante.
Se dio principo al bayle con un fuerte golpe de musica y en su intermedio, que fue a la una de la noche pasaron SS. EE. con aquel grande concurso a otra sala , donde se sirvio con mayor prontitud y aseo un esplendido y delicado ambigus de doscientos cubiertos, en que se vieron agotados los primores del arte. Concluido este, se restytuteron todos al salon de bayle, que continuó hasta las tres de la mañana.
Para completar la solemnidad de tan feliz dia, y satisfacer al mismo tiempo la universal alegría del publico, se hicieron dieciseis corridas de toros ditribuidas en dos semanas.
Así concluyeron estas celebres fiestas, cuya memoria trascenderá con admiración los siglos venideros ."








Las Real Universidad convocó el 7 de marzo de 1790 a un certamen literario , con la finalidad de proclamar debidamente al monarca. En este concurso participó el novohispano Manuel Goméz Marín con un poema de 17 octavas "Canto en elogio de Carlos Cuarto , Rey de España e Indias" y con la Oda sáfico adónica en elogio a Carlos Cuarto Rey de España, ambas fueron premiadas. En ocasión de la colocación de la estatua provisional no sólo utilizó las piezas antes citadas sino tres composiciones cortas, una mediana, y una larga, en castellano dirigidas al virrey Branciforte. Las composiciones cortas fueron dos sonetos y una octava. La composición de mediana extensión tiene 42 versos y la composición larga consta de 2 odas, de 272 versos la primera, y de 136 la segunda. Todas incluidas en el documento.






El destino de la estatua se vio ligado a los cambios políticos del país, consumada la independencia fue blanco de las pasiones desatadas tras la contienda, sobre todo durante la tercera década del siglo XIX, ante el inminente riesgo de que fuera fundida, don Lucas Alamán intercedió para salvarla trasladándola al patio de la Real y Pontificia Universidad. A lo largo de su existencia ocupó distintos lugares en la ciudad. Desde 1979 se encuentra en la plaza situada en la calle Tacuba que a partir de esa fecha, lleva merecidamente el nombre de plaza Tolsá


En la base se encuentra una placa con la siguiente leyenda:

"El caballito" fue colocada en este lugar atendiendo la demanda de la opinion publica para que tan magnifica obra en un marco que le permitiera la mejor apreciacion de sus cualidades... El pueblo de México la conserva como un monumento de arte.


Personalmente no me causa ningún problema el que se trate de un rey, podría ser Carlomagno, Cuauhtémoc, Felipe II, o algún destacado virrey como Revillagigedo, lo que no me resulta muy grato es que  sea precisamente  Carlos IV. El cual no creo fuera merecedor de semejante monumento. Por desgracia, tal práctica continua vigente, nuestra geografía se encuentra sembrada de estatuas y calles con nombres de expresidentes, gobernadores y hasta uno que otro presidente municipal que creen haberse ganado la eternidad por la rapiña e incompetencia con la que se condujeron.



Con respecto al impreso, las noticias que tenemos provienen de Jesús Yhmoff Cabrera quien en su libro, Obras castellanas y latinas en verso y prosa de Manuel Gómez Marín nos dice:

"En relación con las composiciones que hasta aquí he señalado como escritas por Manuel Gómez Marín con motivo de la colocación de la estatua ecuestre provisional hay que hacer algunas advertencias, pues el ejemplar del que están tomadas, que forma parte del volumen número 205 de la Colección Lafragua de la Biblioteca Nacional de México y que es el único que conozco, carece de las pagínas anteriores a la 17 y, por lo tanto, de portada; esto plantea la cuestión de si se trata de la obra de Manuel Gómez Marín que Beristáin en su Biblioteca registra con el Título de inscripciones latinas y Epigramas a la estatua equestre de Carlos IV y Odas Castellanas al Marqués de Branciforte impresa no dice por qué impresor, en México en 1796. Emeterio Valverde y Téllez dice en su Bio-bibliografía eclesiástica mexicana que el impresor fue Zúñiga y Ontiveros, sin indicar el nombre de pila". (p.21)

Yhmoff Cabrera basandose en el contenido, las fechas mencionadas, y la tipografía concluye con acierto que se trata del mismo ejemplar. Agrega que, por el hecho de ser una impresión irregular Beristáin* le asignó un título facticio, como solía hacerlo, sin ninguna advertencia.

Medina. 8538 Lo menciona, pero afirma que tiene 16 pp. Las mismas que le faltan al ejemplar consultado por Yhmoff Cabrera.

El ejemplar descrito se encuentra encuadernado en un tomo que contiene las Gazeta de México de 1796 y 1797, justo después de la número 27, Tomo VIII del 7 de diciembre de 1796. Es probable que el dueño original lo considerara como uno de los muchos suplementos que la gaceta acostumbraba publicar, y lo incluyera. Sin embargo a diferencia de otros papeles cuenta con su propia numeración, razón para considerarlo como un impreso independiente.


Anexamos una tentativa de índice para los interesados:

Portada e introducción p.1-4
Descripción de la plaza, pedestal y estatua. p. 4- 7
Descripción de las celebraciones p. 7 - 15
Nota dando aviso que Don José Joachin Fabregas, esta grabando una lámina que representará la vista de la plaza mayor. p. 16
Inscripciones. p.17-21
Epigramas 22
Sonetos 23-32
Odas 33-40



Descripción / de las fiestas celebradas / en la Imperial Corte de México / con motivo de la solemne colocación / de una estatua equestre / de nuestro Augusto Soberano / el Señor Don Carlos IV. / en la plaza mayor. México. Mariano de Zúniga y Ontiveros. 1796. 40 pp. encuadernada en pergamino.

Algunos datos curiosos relacionados con este hecho:

-El marqués de Branciforte no vio terminada la estatua, ya que fue separado de su cargo en 1798, la estatua ocuparía el lugar designado hasta 1803.
- La fabricación del monumento se pagó con las entradas a las corridas de toros y no de la bolsa del virrey como originalmente se había propuesto.
- Para el diseño, Tolsá tomó como modelo un caballo perteneciente al márques del Jaral de Berrio comprobando la fama de la que gozaron los caballos de esa hacienda y que ha llegado hasta nosotros a través del refran que reza:
"Pa´los toros del Jaral los caballo de alli mismo"
- Alexander Von Humbolt quien se encontraba presente durante la develación en 1803 aseguraba que el "caballito" era solamente inferior al monumento ecuestre de Marco Aurelio en Roma


* José Beristáin de Souza. Además de canónigo de la Catedral de México fue el autor de la famosa Biblioteca Hispanoamericana Septentrional.

Bibliografía.

Manuel Gómez Marín; introducción y versión castellana de Jesús Yhmoff Cabrera. Obras castellanas y latinas en verso y prosa. México. Biblioteca Enciclopedica del Estado de México. 1981.
Salazar Hijar y Haro, Enrique. Los Trotes del Caballito en México en el Tiempo Año 1. Número 3 , octubre/noviembre 1994. México. Editorial Jilguero/ INAH
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