miércoles, 2 de julio de 2014

Aurora Reyes Flores, poeta, ilustradora y primera muralista mexicana


Hace  unos  días se  produjo  otro de esos  vergonzosos  incidentes a los  que  nos  tienen tan  acostumbrados la  estulticia y prepotencia de los   funcionarios  en nuestro país. Al menos  en esta  ocasión es posible rescatar  dos  hechos positivos, a pesar que  las  noticias  sobre  fútbol  acaparan la atención,   el  asunto tomó tanta   fuerza en las  redes  sociales,  que no le  quedó más remedio al titular  de la  Secretaría de  Educación  que destituir al  director. Por  otra  parte el escándalo le  otorgó una   notoriedad  inusitada  a un  evento que de otra  manera hubiera pasado  desapercibido.  

Aurora  Reyes  nació el 9 de septiembre de  1908 en  Hidalgo del Parral  Chihuahua y  murió el  26 de  abril de  1985. La  participación  de  su  abuelo el general Bernardo  Reyes  en  la  Decena  Trágica, arrastró a  todos  sus  descendientes a  una  situación  muy  complicada,  muy  niña se  trasladó a la ciudad de México donde  padeció  terribles  privaciones. Cercana  al  grupo de los  estridentistas, amiga de  Frida Kahlo y  Diego  Rivera  encontró en el arte  su vocación.  En  1936    diseñó y  pintó  el   mural  "Atentado  a las  Maestras  Rurales"en el  Centro  Escolar  Revolución de la  Colonia  Doctores,  convirtiéndose  en la   primera  muralista  mexicana.


Además  de la   pintura  Aurora encontró en la  poesía otra vía para  expresarse. En   1953  aparece  Humanos Paisajes libro  que le  permite  publicar  por vez  primera  su trabajo en  conjunto,   contiene   18   poesías. Fue  el primer  número   de las Ediciones Amigos Del  Café París. Los  amigos del  Café París  era un  grupo de  personas  relacionados  con la  cultura  que se  reunían  precisamente en el  café  que se  encontraba en las  calle de  5 de Mayo y Filomeno Mata, junto a la  cantina la Ópera,  fueron  conocidos  también   como el  grupo "los  Pavorosos"




La  ocasión es  una buena  oportunidad   para  recordar algo  del trabajo de  Aurora Reyes, se muestrarn algunas de las  imágenes  que  acompañan el libro creadas  por ella,  y el poema "Estancias en el Desierto".



A mi primera patria de infinito,

en el Norte de México.

Desiertos de Chihuahua.





I



ESTANCIA EN EL PRIMER INFINITO


Ardiente, nueva luz abre mis ojos.

Renace adulta la infantil mirada.

Crecen los ecos de tu poblada ausencia,

presente y encendida en la distancia.



A la espalda del cielo se desnudan las sombras.

Brota su lirio el día.

Huérfana sonrisa camina sobre el alba.



Hay una casa gris,

una carreta,

una última calle de ceniza.



Escucho cómo el sueño desliza su silencio.

Ya siento las corrientes de sed hasta mis huesos.



Como impiadoso amor me reconstruyes

en tu mano del sal deshabitada.

La negra vos del infinito rueda.

Una curva de piedra detenida.




II



PRESENCIA DE LA MAÑANA


Roza el torso del viento epidermis de arena;

ondula, danza, gira,

modela en carne viva océanos de naufragio,

abanica cristales,

juega suspenso vórtice en el aire.



Adolescente sol

levanta —a luz y sombra— mirada panorámica,

ciudad esbelta transparente de azules,

anchas flores dormidas,

ciegas estatuas olvidadas.



Pausa lenta:

la mañana, vencida, se derrama.


III



MEDIODÍA DESNUDO


¡Indefenso gigante!

Multiplica el espejo tu lamento.

¡Ángel horizontal y desvalido!



Alas, palomas son martirizadas,

las dunas desgarrando su vestido;

agítanse los senos incendiados

en oleaje convulso y enemigo.



Bajo la fiesta cruel de finos dardos

cortan las rocas ángulos veloces.

Llora el iris su cuerpo encarcelado

—aguda geometría— en todos los colores.



Sopla viento de lumbre;

metálicas espinas le han herido.

Tiene los labios secos,

al horizonte van sus pies de vidrio.



Antiguo sol esparce congénito simiente;

en tus dedos de luz también cabe la muerte.



Oscila el mediodía suspendido

como fruto maduro de infinito.

En su reinado inmóvil la mirada ha crecido

y el sabor de la angustia y la ceniza

y la sed... y la sed... y el espejismo.




IV


DINÁMICA DEL AGUA AUSENTE


Una pausa más lenta

desnuda la voz de la tormenta.



Alza el paisaje la quemada frente

y un grito-muchedumbre de cal viva

estremece la atmósfera yacente.



Renacidos perfiles de caricia soñada:

¡Agua! sonrisa líquida, frescura ausente.

¡Agua! palabra linfa.

¡Aguanube, agualluvia, aguajardín!

Agua de soledad, agua negada.



Roja lengua dice una llamarada.



En el fondo, la sed roba al sollozo

su calidad más íntima de lágrima.



En el médano atormenta veranos anhelantes,

las insepultas manos de los cactos

elévanse puñales.



Remota estela de rumor marino:

te han perdido los pasos de la arena,

regresan a tu encuentro las distancias.



¡Corona espuma fina tu perfume de nada!






V


TORMENTA DEL POLVO


Esqueleto del mar, puerto de ausencias.

Cauce desierto de la mar mirada;

al amor infinito de tu música,

al eco del coral, abierta estancia.



Fría pupila, disecado vientre,

raíz perdida, forma desolada.



Eres el rostro vivo de la muerte:

sobre tu cuerpo, traicionado viaje,

bajo tu piel mil bocas solitarias.



Polvo errante y sombrío.

Abismo en celo.

Vena seca de olvido y de nostalgia.



Muerde tu corazón lúgubre queja...



(En tibio lecho el agua de los mares

mece amorosa el sueño de las barcas).




VI



PARÁBOLA DE LA FATIGA


Calcinados rumores van cayendo

al hondo de la tarde.

Horizontales láminas disuelven

celestes arenales.



Deslizan su bandera perseguida

nubes de fino talle.

Fiera de luces mágicas alcanza

cabelleras al aire.



Adelgazan la luz su transparencia.



Ave de odio desprende mudo vuelo

al cobalto ondulante.

Pausa torva de cómplice silencio.

¡Un dramático sol asesinado

rueda en arena-sombra su diamante!



En el cielo, cansancio azul dormido

deja correr su sangre de oro líquido.

Es la tarde parábola de aceite:

violetas en el filtro de morado,

armazón consumido de fuegos de artificio

girando indiferente.



VII



ESTANCIA DEL OLVIDO

Pasa la mano del silencio

por el cóncavo rostro del sueño.



Ataviada de viejas resonancias

va la sombra del viento.



La pestaña del astro cae inmóvil

al párpado del tiempo.



¡Abre, sol negro, tu brillante noche!

Formas oscuras llenan tu comienzo.



Sobre la superficie de serpientes,

el rencor de la fiebre, la inerte quemadura:

ríos de rosa fresca, tacto de terciopelo,

arroyos de tiniebla!



El silencio en los labios del silencio.



Asciende adormecida la sonrisa

en los brazos nocturnos del secreto.




VIII



ARQUITECTURA DE LA LUNA


Profundidad violada.

Línea helada de luz.

Firme trazo sideral.

Geometría y andamio:

construcción espectral.



Ola concéntrica de cielos,

circulares espejos abriendo el horizonte;

emergiendo pirámides de plata,

despertando los pasos de “Indios Pueblo”,

absortas sepulturas,

venados pétreos.


Imantado, suspenso, lanceado de blancura,

de luna coronado;

evadido de los siete colores

del prisma de sal,

gira el desierto cegado

en magnético mar espiral.



IX



RETORNO AL DESIERTO HUMANO


Habitante desnudo de la soledad

Cuerpo compacto de la angustia.

De pie sobre su planta prisionero,

—creatura de la sed— ronda su imagen:

contorno humano ¡vertical desierto!



Danzando hasta el retorno del principio

—cuerpo en vaivén y brazos enlazados—

aflora la biznaga del hechizo.



Noche de rojo firmamento.



Las recónditas bestias de la sangre

caminan en el hombre del instinto

hacia el llanto ululante.



Las manos primitivas de la magia

avanzan hacia el eco.

Señal, cábala, signo,

un círculo de asombro:

¡surge el verbo!



Allí donde los árboles ausentes,

donde el margen columpia la distancia,

en la raíz sombría del origen...



¡Norte de México!

¡Soplo de abismo!

¡Flauta mis huesos!



Desde la frente del milagro

hasta el vientre cerrado del misterio.






Humanos  Paisajes  es  un libro muy  atractivo,   y  no es  casual, ya  que entre los "Pavorosos"   que  tenían interés   por la literatura, se encontraba   Gabriel  Saldívar. un  hombre que  a lo largo de  su  vida de lector, historiador, editor  y  bibliógrafo, llegó a sentir una enorme  atracción y respeto por  el libro, bajo  su  dirección  se creó las Ediciones del  Café París.

La  justificación  de la  tirada  es la  siguiente: De la  edición original  de  esta obra, primera  de las Ediciones  Amigos Del Café París , se  imprimieron 120  ejemplares numerados  en papel Millers Falls  Ledger, Ante De los  cuales :  7 marcados con las letras A, B, C,  D, fuera  de  comercio, 40  marcados  con los números del 1 al 40, adicionados, cada  uno, con un  dibujo original de las  viñetas y remates de las  ilustraciones de la misma  obra; y  73 marcados  con los números del 41 al 113. El resto de  la misma  consta  de  1000 ejemplares en papel  bond de fabricación  nacional..

  Como es posible  advertir el  ejemplar que  compartimos  forma  parte de estos últimos    mil . 

Reyes,  Aurora.  Humanos Paisajes, México, Ediciones Amigos del Café París, 1953,  116 pp.
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