sábado, 16 de agosto de 2008

Fray Gerónimo de Mendieta y su Historia eclesiástica Indiana.



Presentamos algunos datos curiosos del autor de la Historia eclesiástica indiana.

Fray Gerónimo de Mendieta  nació en la ciudad de Vitoria en 1525, fue el último de los cuarenta hijos que, en tres matrimonios tuvo su padre.
Vino a la Nueva España a los 29 años, estuvo en Toluca, Tlaxcala, Xochimilco, Tepeaca, Huejotzingo cumpliendo con su labor de conversión. Su  afición  a la  pintura lo  llevo a  elaborar  obras  con pasajes de las  Sagradas  Escrituras  que  utilizaba como recurso de enseñanza  en  las clases de  doctrina.

Al poco de tiempo de arribar a estas tierras aprendió el náhuatl, resultando que, tartamudo en castellano, apenas empezaba a hablar a los indígenas en su idioma, se comunicaba con una fluidez insospechada.
Comenzó la redacción de su obra en 1573, esfuerzo que ve culminado 25 años más tarde.
En los tres libros, 107 capítulos y 800 páginas del libro, se narran con un estilo fresco y atractivo, algunos de los sucesos originados de la evangelización, los ritos y costumbres, así como la habilidad e ingenio de los aborígenes, finalizando con detalladas biografías de los primeros franciscano venidos acá.
Por tres largas centurias ésta obra fundamental permaneció inédita, hasta que en 1870, don Joaquín García Izcalbaceta la rescató, publicándola (como acostumbraba) en una magnifica edición. A la Historia eclesiástica Indiana impresa por Don Joaquín, le sucede lo mismo que a sus otros trabajos, son tan apreciados por los conocedores, que resulta prácticamente imposible hacerse de algún ejemplar de la  edición . Por  fortuna para el consuelo de los nuevos lectores Salvador Chávez Hayhoe la  publicó en cuatro volúmenes enn 1945, por  su  parte  Editorial Porrúa  realizó en  1971, una edición facsímilar de la de Icazbalceta..

Bibliografía.


Acevedo Escobedo, Antonio, Puertas a la imaginación, México, Editorial JUS,  1974.
Enciclopedia de México, México, SEP , 1987,  XIV T. 

jueves, 14 de agosto de 2008

La imprenta en Armadillo San Luis Potosí



El establecimiento de la imprenta en Armadillo es uno de los acontecimientos de éste tipo menos estudiados, a pesar de tener el mérito de haber sido el sexto sitio de la Nueva España en donde se fundara éste arte.
A principios del siglo XIX (circa 1805) en la norteña "Villa de la Visitación de María Santísima a Santa Isabel de los armadillos" Don Alejo Infante con ayuda de sus hijos: José María, José Tomas, y Trinidad Infante asumen como misión personal la construcción de una prensa, labor que se llevó a cabo con grandes trabajos, sin embargo nada comparado con los que representaron los encaminados a la elaboración de los tipos para hacerla funcionar. Se realizaron varios ensayos haciendo los primeros tipos con las duras maderas de esa región, después se cambio la madera por el hueso, ante la poca duración que representaban los tipos de semejantes materiales, finalmente se sustituyeron cuando lograron elaborar sus propios tipos con plomo. De esta imprenta se conocen principalmente hojas sueltas, invitaciones, y algunas proclamas. Afortunadamente para los lugareños, el hecho no ha sido ignorado, y representa un motivo de orgullo, tanto así que se cambió el nombre del municipio que a partir de 1951 se llama "Armadillo de los Infante" y en uno de los campos del escudo contiene la imagen de un impresor.
La imprenta de Armadillo se mantuvo en activo por varias décadas, su historia y la de sus producciones aún están por escribirse.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Fray Diego Valadés. misionero bibliófilo.


Al estudio de la vida de Fray Diego Valadés, se le han dedicado gran cantidad de trabajos en los que se recupera su ejemplar labor, su persona resulta atractiva en demasía ya que en muchos aspectos encarnó al prototipo del humanista novohispano del siglo XVI. En este espacio quiero destacar el quehacer de Fray Diego, como hombre de libros.
Se sabe que desde sus años de estudiante en la escuela fundada por Fray Pedro de Gante, se enamoró de los libros convirtiéndose en un asiduo lector, en ese sitio aprendió el arte del grabado, en el que destacó de manera importante, es a él que le debemos algunos de los grabados más bellos realizados en la Nueva España a finales del XVI, mención especial merecen los que realizó con la finalidad de ilustrar su Rhetorica Christiana (Perusiae. 1579). Fray Diego de Valadés no se contentó solamente con ilustrar su obra, sino que dibujó las hermosas letras capitulares que encabezan la dedicatoria, el prefacio y la primera página de cada una de las seis partes del libro. La gran cantidad de lenguas que hablaba ( español, latín, náhuatl, otomí, tarasco) lo llevó a realizar algunas traducciones, así como esfuerzos encaminados a posibilitar la escritura de las lenguas indígenas, con éste fin desarrolló un alfabeto mnemotécnico, que es el siguiente paso de los llamados códices Testerianos imprimiendoles un mayor grado de complejidad. Escribió algunas otras obras que permanecen inéditas como la Assertiones Catholicae contra Praecipuos Aliquot Haereticorum Errores (1581).
En el prólogo de su Itinerarium Chatolicvm dice Valadés " Trabajando en la conversión de los indios denominados Chichimecas, viéndome atacado por ellos en cierta ocasión, logre apenas escapar con gran peligro de mi vida y de la de mis acompañantes, pero tuve que lamentar entonces la pérdida de todos mis libros, los cuales había ido reuniendo desde mi juventud con grandes trabajos y desvelos " (folio A5).
Existen testimonios en los que se puede constatar que hasta los años finales de su vida, el recuerdo de este evento le provocaba gran dolor.

En fin, un hombre de libros en el sentido más amplio.
Bibliografía. Palomera, Esteban J. Fray Diego de Valadés O.F.M. Evangelizador Humanista de la Nueva España. México, Editorial JUS. 1962.

martes, 5 de agosto de 2008

La Historia Universal de Cesár Cantú





Hacia 1840 se estableció en la ciudad de México el impresor español Andrés Boix, logrando en poco tiempo convertirse en uno de los impresores más destacados de la capital. Para consolidar la posición de su empresa, en noviembre de 1850 se asocia con los dueños de la Librería Americana, Carlos Besserer y Juan J. Kienest estableciendo la sociedad Boix, Besserer y Cia. El proyecto que se convierte en la punta de lanza de esta sociedad es la edición de la Biblioteca Universal Económica un proyecto editorial que buscaba atraer a los lectores abarcando diferentes temas. Entre los temas abordados ocupó un lugar destacado la historia. Dentro de esta colección se publica La Historia Universal del italiano César Cantú, obra que había sido vendida con gran exíto, en varias lenguas a lo ancho y largo de Europa. La edición mexicana fue traducida por el historiador y literato español Antonio Ferrer del Rio, se editó en 5 tomos que aparecierom entre 1851 y 1853. A pesar de que a la editorial de Andrés Boix se le identificaba como de tendencia conservadora, la obra de Cantú fue aceptada por todos los públicos gracias a la fama de la que gozaba el autor, tanto así que bastaron solamente unas semanas de la apertura de las suscripciones, cuando ya se habían rebasado las 2000 solicitudes.
La Historia Universal de Cantú reviste de gran importancia ya que su influencia es perceptible a nivel historiográfico en algunos de los trabajos realizados en nuestro país a finales del XIX.
Adicionalmente a la importancia de su contenido, estos libros fueron elaborados con gran esmero dando como resultado un objeto hermoso. Cuenta con una tipografía muy bien cuidada, en la que resultan especialmente atractivas y modernas algunas de sus letras capitulares, salpican al libro bellas ilustraciones y un grabado retratando al autor, su encuadernación se realizó en pasta dura a la holandesa. El lomo es de piel color tabaco y las pastas azul marino adornadas con múltiples grecas en relieve. El contraste de lomo y pastas le da un toque especial de elegancia.
Curiosamente a pesar de haber sido un gran acontecimiento editorial, La Historia Universal de Cantú en su edición mexicana no es  muy  abundante.




EDITORIAL CVLTVRA.



Una de las editoriales más importantes en México durante la primera mitad del siglo XX, fue sin duda la Editorial Cvltvra, empresa que nace en 1916 en pleno movimiento armado. Bajo la dirección Agustín Loera y Chávez y Julio Torri comenzaron a publicar los libros que formarían su nutrido catálogo. Una de las colecciones más importantes fue la Antología Mensual de Buenos Autores, que dirigió José Gorostiza. En esta colección aparecieron cientos de obras de autores mexicanos y extranjeros, antiguos y modernos pero invariablemente de gran calidad. Se vendían por tomos y cada tomo constaba de seis ejemplares, la suscripción por seis meses costaba $6.25



Cvltvra editó obras que se distinguieron no sólo por la calidad de su contenido, sino que publicó algunos de los libros más hermosos que se editaron en México durante la primera mitad del siglo XX. Destacando por su composición tipográfica, diseño ( en especial los diseñados por Rafael Loera y Chávez), papel, como el caso de Panchito Chapopote impreso en papel de china naranja y pegado a la tercera de forros. Sus ilustraciones resultan igualmente hermosas, algunas de ellas elaboradas con grabados en madera realizados por Francisco Diáz de León. Entre las obras editadas por esta casa cabe mencionar las de Artes Populares, Iglesias Mexicanas, Oaxaca (1926) y Taxco, ilustradas y diseñadas por Francisco Díaz de León. El tratamiento gráfico en estas portadas recuerda al del Arts and Crafts. Gracias a la conjunción de estas cualidades es que la mayoría de los libros producidos por editorial Cvltura, se consideran verdaderas joyas bibliográficas, que con el paso del tiempo se han convertido en codiciados trofeos para los bibliófilos.

Si tienes algún ejemplar impreso por Cvltvra no te desprendas de él.


martes, 29 de julio de 2008

La Cassandra.


Los nueve tomitos de la novela Cassandra formaban parte de una de esas empolvadas bibliotecas familiares, la cual fue heredada por la dueña a la enfermera que le brindó los últimos cuidados. Ella de inmediato trató de venderlos, y la mandó a subastar, sin que se presentaran compradores, tiempo después mientras viajaba en taxi me enteré de la existencia de la misma y adquirí la biblioteca completa en un magnífico precio.
Con respecto a la novela, parece que fue muy popular durante los siglos XVII y XVIII. La Fontaine comentó sobre ésta obra, " que era una de las novelas más hermosas de sus época".
He localizado las siguientes ediciones: La de Londres 1652, que al parecer es la primera en inglés fue realizada por Humphrey Moseley, le sigue la de 1676 realizada por Peter Parker, y la de 1725 impresa por J.J. and P. Knapton, D. Mid Winter. En las anteriores se informa al lector que fue escrita originalmente en francés y traducida por Sir Charles Cotterel, maestro de ceremonias de Carlos I y Carlos II. También localicé algunas ediciones en alemán. En todas ellas se advierte al lector, que la obra es una traducción del francés aunque en ninguna se menciona al autor.
En español no he localizado ninguna otra edición, aunque seguramente debe de existir ya que se menciona que esta corresponde a la segunda.
El pie de imprenta de cada uno de los tomos que conforman la obra adquirida, corresponde a lo siguiente: Segunda edición / traducida del francés / impresa por Benito Cano 1798, finaliza con la leyenda Cvm privilegio, sin embargo ninguno de los tomos cuenta con el lugar de impresión,* situación que resulta bastante rara, más si consideramos que de acuerdo a la regla IX del Index Prohibitorum todos los libros que carezcan de autor , impresor, lugar y fecha en que se imprimen se tienen por prohibidos. 1
Por lo que nos lleva a suponer que se trata de un pie de imprenta falso y por lo tanto de una edición apócrifa, que al estar prohibida por el índice entró de contrabando a la Nueva España y se mantuvo en secreto su posesión.


* Es bien conocido que Don Benito Cano tenia su imprenta en Madrid.
1 Novus Index/ Librorvm / Prohibitorvm et Expurgatorvm .../ D. Antonii Zapata / Hispali/ 1632.

Feria del libro antiguo en el Palacio Nacional.


Gran motivo de regocijo nos provocó enterarnos de la iniciativa de la SHCP para realizar por vez primera, una feria de libro antiguo, en el interior de Palacio Nacional. Al amparo del hermoso edificio, del 18 al 27 de julio hasta una veintena de libreros se hicieron presentes ofreciéndonos en esta ocasión ejemplares de gran valía.
Acudió la comunidad de conocidos libreros que suele darse cita en estos eventos, los de la calle de Donceles, los de colonia Roma, tanto los de las calle de Córdoba y Orizaba, como los de la avenida Alvaro Obregón, que si bien tienen sus establecimientos funcionando cotidianamente, en estas ocasiones realizan una selección y sacan a la venta lo más selecto de su acervo mostrándolo en un espacio más amplio y cómodo, también se hicieron presentes los libreros que normalmente encontramos alrededor de la estación del metro Balderas y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Entre las obras que pudimos admirar se encontraba la primera edición de La Historia Antigua de México de Clavijero impresa en italiano (Cesena, 1780), Los Concilios Provinciales, las Gazetas de México del año 1794, gran cantidad de obras de los siglos XVII y XVIII de autores clásicos impresos en Venecia, manuscritos entre los que destacaban algunos de Iturbide, Zaragoza y Maximiliano, así como innumerables primeras ediciones mexicanas del siglo XIX . No faltaron algunos de los hermosos ejemplares que publicó la mítica Editorial Cvltvra a principios del s.XX, así como números atrasados de la revista La Galera y algunas obras raramente vistas como la primera edición de Island of Bali (1937) del chámaco Covarrubias. En fin un evento que nos quitó el sueño y nos permitió otra oportunidad de reencontrarnos nuevamente con los libros.
La feria del Palacio Nacional se convierte en un oasis en el calendario librero, ya que la espera de la feria del MUNAL se hacia demasiado larga. En hora buena.
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