Se cuenta que al finalizar una de las cacerías a que tan asiduo era Carlos III en las inmediaciones de Valverde, buscando descanso se dirigió al convento del lugar. Entró en él y sorprendió al prior Fray Antonio Alcalde en su celda, quedó profundamente impresionado por la sobriedad en la que vivía, pero especialmente por encontrar entre sus contadas posesiones una calavera.
Días después, al dar al Rey de España cuenta de la vacante que dejaba en Yucatán la muerte del obispo fray Ignacio Padilla y Estrada, dijo a su ministro, a quien con anterioridad había comunicado sus impresiones de Valverde. Nombre usted al fraile de la calavera, precisamente.
Días después, al dar al Rey de España cuenta de la vacante que dejaba en Yucatán la muerte del obispo fray Ignacio Padilla y Estrada, dijo a su ministro, a quien con anterioridad había comunicado sus impresiones de Valverde. Nombre usted al fraile de la calavera, precisamente.
Fray Antonio Alcalde
Y así fray Antonio Alcalde llegó a Yucatán en agosto de 1762 para hacerse cargo del obispado, tras una serie de aciertos en su gestión, fue nombrado en 1771 obispo de la Nueva Galicia su labor en la diócesis que comprendía los actuales estados de Jalisco, Nayarit, Colima Aguascalientes, San Luis Potosí, Nuevo León, Coahuila y Texas se distinguió de manera positiva por las acciones que llevó a cabo en la demarcación, entre ellas el establecimiento de la universidad en Guadalajara, institución que abrió sus puertas el 3 de noviembre de 1792. La labor del obispo no se limitó a realizar todas las gestiones correspondientes, intercedió personalmente ante el rey, y aportó sesenta mil pesos de su bolsa para la dotación de cátedras.
Con justa razón se le ha llamado "padre de la universidad". Falleció el 7 de agosto de 1792 sin ver finalizada su obra.
Con justa razón se le ha llamado "padre de la universidad". Falleció el 7 de agosto de 1792 sin ver finalizada su obra.
Galería de la planta alta de lo que fuera la antigua Universidad
.
Sello utilizado por la universidad en sus primeros años.
La fundación de la universidad fue un factor determinante para que se hiciera realidad el antiguo sueño de contar con imprenta en la ciudad. Con anterioridad las autoridades de Guadalajara habían solicitado que algunos impresores de México fundasen imprenta, sin que ninguno mostrara interés. Las nuevas circunstancias animaron al editor e impresor Manuel Antonio Valdés a asumir la empresa, encomendando la tarea a su hijo Mariano Valdés
El impresor solicitó permiso a la audiencia de México, el cual le fue otorgado, sin embargo también se vio precisado a hacer lo propio por medio de su apoderado Gabriel de Sancha ante la corte en Madrid el privilegio perpetuo y exclusivo. El rey le otorgó por cédula del 10 de agosto privilegio por diez años. Contando con los permisos correspondientes y la imprenta que le mandó Sancha de Madrid, Mariano Valdés abrió el taller en la plaza de Santo Domingo de la capital tapatía.
Revisando el catálogo de Casa Morton encontramos en la subasta 560 lote 271, a realizarse el 26 de junio, un libro que seguramente atraerá la atención de los bibliófilos. Se trata de los Elogios Fúnebres con que la santa Iglesia catedral de Guadalaxara ha celebrado la buena memoria de su prelado el Illmó y Rvo Señor Mtro. D,F, Antonio Alcalde. Obra que hasta el momento se considera como el primer libro impreso en Guadalajara.
Se conocen hasta la fecha solamente seis impresos de 1793.
-Elogios fúnebres del ilustrísimo señor Alcalde...
-Novena milagrosa imagen de nuestra señora de Aránzazu, anónima,
-Novena de nuestra señora Santa Annita, de Fray Bautista Solís.
- Las actas de del Capitulo provincial de la Provincia Franciscana de Santiago de Jalisco, celebrado el 15 de junio
-Invitación al acto de filosofía del del Bachiller don Joseph María Ramos Villalobos
-Edicto del doctor don Manuel Esteban Gutiérrez, comisario subdelegado de la Santa Cruzada.
La información y fechas con las que contamos, han descartado a los tres últimos impresos mencionados, por haberse realizado en fechas demasiado tardías del año 1793. Con respecto a los tres restantes, considerando la importancia del obispo, la consternación general que provocó su muerte y la fecha de su fallecimiento se cree que el impresor optó por inaugurar sus prensas con los Elogios Fúnebres.
1
No podemos negar que quizá de manera un tanto inconsciente deseamos que en una especie de juego del destino se le haga justicia y quede inmortalizado en el primer impreso tapatío el nombre de la persona que hizo tanto para que se estableciera la imprenta en la ciudad.
Bibliografía.
Iguíniz, Juan B. Disquisiciones Bibliográficas. México, UNAM. 1987.
Razo Zaragoza, José Luis. Crónica de la Real y literaria Universidad de Guadalajara y sus Primitivas Constituciones. Guadalajara Jal., Talleres Linotipográficos de la Universidad de Guadalajara, 1963.
Toribio Medina, José. La imprenta en Oaxaca , Guadalajara, Veracruz, Mérida y varios lugares (1720-1820) México, UNAM. 1991.
.
1 Imagen tomada del catálogo digital de la Casa de Subastas Morton.
Elogios fúnebres / con que la Santa Iglesia Catedral / de Guadalaxara / ha celebrado / la buena memoria / de su Prelado / El Illmo y Rmo. Señor Mtro. / D. Fr. Antonio / Alcalde. / Se ponen al fin algunos Monumentos de/ los que se han tenido presentes / para formarlos. (Viñetita). Guadalaxara MDCCXCIII. / En la imprenta de Don Mariano Valdés Tellez Giron./ Con las licencias necesarias.
4º- Port, v. en bl.- Epitaphium p. + XXVIII págs. en latín con nueva portada.
Sermón Port. v. en bl, 26 págs.






























