martes, 31 de mayo de 2011

Identificando una marca de fuego.





La  extendida  costumbre de marcar   con hierros  candentes los  cantos de los libros  que  formaron las  bibliotecas  novohispanas,  dejó   huella  en una  gran cantidad de  ejemplares, no sólo por  el número,  sino  por  la  variedad de marcas   que  fueron  utilizadas. En la actualidad   existe  un creciente  interés  por los    libros marcados,  a  algunas personas,  les  causan tal  fascinación, que  su  sola  presencia   es motivo  suficiente  para adquirir  el  ejemplar.  Al localizar  una   marca de fuego  el primer impulso es tratar de  identificarla para  conocer   parte de su  historia.

 La  elaboración de un   catálogo para   lograr  la plena  identificación     ha  sido  anhelo permanente desde hace  algún  tiempo. Ya en 1925  Rafael Sala  publicó  un listado  con 178    marcas  diferentes, a 151  de ellas  les asignó   procedencia  y  27   no  fueron identificadas. Otro esfuerzo de  gran importancia  fue el  catálogo  publicado por  la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia en 1989, se trata de  una  obra  muy  completa debido  a  que  se  tomó  como  fuente   las  marcas de los libros  que  componen  los valiosos  fondos  conventuales que  resguarda. Otras  bibliotecas  se  han  sumado al esfuerzo  como el  caso del  listado que  elaboró  la   biblioteca Elías Amador de Zacatecas en  1992.
La  creación de un catálogo completo  no es tarea  sencilla, se trata de una  investigación  que  abarca  un   periodo de tres  siglos, además se debe considerar que fueron numerosas las corporaciones    que recurrieron  al fuego  para resguardar sus libros, en algunos casos utilizaron  diferentes marcas  para   la  misma  biblioteca  e incluso una misma  marca se realizó con diferentes hierros, dando  como resultado   una  gran variedad  de modelos, sí   añadimos  las utilizadas en  las  bibliotecas   particulares, la  tarea   se  convierte   en una obra de grandes proporciones. 

Buscando información en la red   nos llevamos la agradable  sorpresa de llegar    al  proyecto del Catálogo Colectivo de  Marcas de Fuego  que es una  novedosa iniciativa   destinada a elaborar  un  instrumento   que   contenga  todas las  marcas de fuego  utilizadas  durante la  época  virreinal,  incluyendo las pertenecientes a  bibliotecas  particulares. 

En este caso no fue  posible   localizar   información sobre la  marca en ninguna parte. El  impreso en el  que se encuentra es de finales del siglo XVIII  probablemente  perteneció a una  biblioteca  particular en la ciudad de Guanajuato, por desgracia no cuenta con  ex libris. Con la esperanza de recabar alguna información la  publicamos  aquí y  por  supuesto la  ponemos a  disposición del Catálogo Colectivo.


jueves, 26 de mayo de 2011

Subastas Morton. 28 mayo 2011

El próximo sábado 28 de mayo  a las 11:00  horas se llevará   a cabo  la  subasta # 592 de  la  casa  Morton. La  empresa organiza   alrededor de doce  subastas al   año   dedicadas  en exclusiva a libros,  documentos y grabados. Para  esta ocasión    presentan en  su  catálogo  ejemplares   que   no se ven  habitualmente,  destacan algunos de los   impresos mexicanos del XIX que    tradicionalmente han sido  muy   apetecidos por los   bibliófilos nacionales.  Es posible encontrar  una   buena  selección de  libros europeos,   incluso    algunos incunables,  pero   sin lugar  a dudas  la joya del evento es  el Vocabulario en Lengua  Castellana y Mexicana  compuesto por el muy  Venerable Padre Fray Alonso de Molina. La  presencia del  ejemplar   genera gran entusiasmo,  ya  que   los  libros  mexicanos del XVI    muy de vez  en  cuando  se encuentran   en  comercio   y  cuando llegan  a  aparecer generalmente  es en   Estados Unidos  o  Europa. La  composición del catálogo  es una muestra más,  del buen momento por el  que atraviesa  la   bibliofilia, en nuestro país.  Catálogo de la  subasta 


Molina, Alonso de. Vocabulario en Lengva Castellana y Mexicana. México: En casa de Antonio de Espinosa, 1571



Neve y Molina, Luis. Reglas de Orthographia, Diccionario y Arte del Idioma Othomi. México: 1767. 


Lebrixa, Antonio de. Gramática Sobre Lengua Castellana. Salamanca: En el año de 1492. Copia de Incunable Europeo de mitad del S. XVIII.


Piccolomini, Enea Silvio. Epistolarum. Nuremberge: Anthonij Koberger, 1486. 4o. Letras capitulares hechas a mano.


Río, Antonio del. Description of the Ruins of an Anciente City, Discovered near Palenque, in the Kingdom of Guatemala, 1822. 17 láminas




*Las  imágenes que ilustran la entrada   fueron  tomadas de  http://www.mortonsubastas.com

jueves, 19 de mayo de 2011

Ward Pool Bibliómano


Revista  de  Revistas es una publicación que ha  pasado  a la historia  editorial mexicana, principalmente por  las portadas que elaboraron  para  ella  talentosos  diseñadores entre los  que destacó Ernesto García  Cabral mejor conocido como el "Chango Cabral"  la calidad de la portada   correspondía  totalmente a la  calidad  del  contenido. Una de las jóvenes plumas que  colaboraba  regularmente era la de Fernando Benítez, quién nos legó  el curioso retrato de algunos  bibliómanos  de la segunda mitad del siglo XIX. 

"En frente del  Seminario  Conciliar  se  hallaban  instalados  los libreros  de  viejo, muy  temprano  hacia acto de presencia un  hombre   alto,  enrojecido por el  sol, sombrero de  fieltro, larga  levita   ojos  pequeños  y  azules, era  el  vivo retrato de un Tío Sam  empobrecido y erudito, su nombre era Ward Pool. Al   señor Pool  nunca  se le  vio   tomar  parte en los  corrillos,  jamás  terciaba en las  discusiones que se libraban   bajo las  sombras de los puestos, y mientras los demás  clientes se afanaban en completar  sus  obras, el estrafalario  norteamericano compraba únicamente  los libros  truncos. Las  gruesas colecciones completas de  historia, o los  volúmenes   numerados de las   novelas   románticas, nunca  le interesaban. Sólo se  apasionaba   por  las  obras de  derecho, los libros mutilados   que ocupaban los   peores lugares en el mercado  y que  todos desdeñaban.
 Compraba diariamente,   por cinco  o diez  centavos , algunos  libros  y se  marchaba entre las  risas de los  libreros y los regocijados  comentarios de los  eruditos Uno de los  más  apasionados  bibliófilos de  aquel  tiempo,  no pudiendo  contener la curiosidad que le  causaba la extraña  manía del señor  Pool , lo  abordó decidido una  mañana.
-Perdone la impertinencia, Señor Pool ¿No podría  usted decirme por  qué  causa  compra únicamente  libros truncos?
-¡Oh, es muy sencillo de explicárselo!- Prorrumpió el extraño  personaje, feliz en poder  contar la  causa de tan peregrino  gusto-. El lector de una novela es, si usted  quiere, el  apasionado espectador de una  serie de sucedidos  interesantes o no, pero  su papel es solamente pasivo, su  intervención en la obra de arte casi nula. Si  yo  leo nada  más el  primero o último  tomo  de una obra novelesca,  desconozco  el  desenlace o planteamiento  que fingió  el  autor. La  imaginación  entonces,  en  ves de levantar tan disparatados castillos en  el  aire puede crear diez, cien, mil  desenlaces, y  otros  tantos  comienzos,  quizás  más interesantes  que los tejidos por  el autor de  la  novela. Además queda en el  espíritu la  inquietud de lo  desconocido , esa  inquietud  creadora  a la  que debemos los mejores  descubrimientos  y las  admirables ficciones. Usted no me negará  que  cuando  aclaramos, lo  que  fue  para nosotros un  turbador misterio, siempre  quedamos defraudados. Lo  desconocido  es para   los  hombres más   bello  que   la  más  bella de las realidades.
Eso por lo  que  respecta las  obra de la imaginación. En  cuanto a las  científicas, usted  convendrá  conmigo que  si me interesa la Revolución francesa  no tengo la  necesidad de leer toda la  historia de Francia,  y que  si deseo  conocer los fenómenos de la  electricidad, no estoy  obligado a estudiar todos los  engorrosos  capítulos de los  que se  compone la física .
Ahí  tiene  usted  explicada  la razón de mi extraña manía, lo  que  seguramente le  habrá  causado un  desencanto.
Y quitándose  con un  gesto  británico  su enorme sombrero  de fieltro,  se alejó   a  grandes trancos  de  la soleada  plaza
Al morir el señor  Pool  completamente  abandonado,  la policía  encontró  su  cadáver  rodeado de  cinco mil  volúmenes polvorientos sin hallarse, en  esa  cantidad , una  sola  obra completa."

Fuente de Fray Bartolomé de las Casas.

Antes de que  fueran concentrados en el mercado del Volador, los puestos de libros  viejos  se  encontraban  en el espacio   localizado en el costado   oriente de la  Catedral y  el  antiguo  Seminario Conciliar, lugar  conocido como Plazuela del  seminario  o Paseo de las  cadenas. Desde  1855   el  ayuntamiento  otorgó   permisos  para la  instalación  de los libreros,  algunos   rentaban los  kioscos  con  techo de  dos  aguas   y  puertas de madera, otros más  modestos los  ofrecían   afuera del Sagrario, en el suelo, sobre simples   tarimas.
Ya en  el siglo XX con  la  ampliación del  atrio de la  Catedral, la  demolición  del Seminario  Conciliar y los  trabajos de   excavación del Templo Mayor, el sitio experimentó una  completa  transformación.  En  el lugar  que anteriormente  se  intercambiaban libros, ahora se encuentra  la  fuente de  Fray Bartolomé de las  Casas, ya  no  queda huella  física de lo que una vez  fuera   el corazón   librero de la  ciudad , pero por  fortuna permanecen  los relatos   de  aquellos  libreros y en especial  de los pintorescos  personajes que  acudían incansables a la interminable  búsqueda de   tesoros de tinta  y papel .



Bibliografía.


Benítez Fernando. Cuatro bibliómanos del siglo XIX. México. Revista de Revistas, 2 de septiembre de 1934.
Novo, Salvador. Nueva Grandeza Mexicana, México, CNCA .1988

viernes, 13 de mayo de 2011

Explicación del lienzo de Tlaxcala por Alfredo Chavero 1892






El Lienzo de Tlaxcala  es uno de los llamados   códices  postcortesianos  que  relatan  la   conquista  desde el punto de  vista  de la  nación  tlaxcalteca. Como es  bien sabido los  tlaxcaltecas fueron  enemigos   históricos de los mexicas. La  llegada de Cortés a su territorio  suscitó algunas escaramuzas iníciales con  los  españoles, sin embargo decidieron aliarse a Hernán Cortés y participaron de manera conjunta en la conquista de Tenochtitlán. La  Corona  recompensando su colaboración,  otorgó a los  tlaxcaltecas   privilegios,  que  les  dieron una posición  especial entre las  naciones indígenas. Las  décadas  posteriores a la  conquista se caracterizaron por una  serie de rápidos  cambios  encaminados a  consolidar el poder de  la  Corona  frente  a los  conquistadores y  nobles indígenas. Con  el fin de  mantener vigentes las  prerrogativas concedidas,  fue necesario dejar memoria documental de los actos  que las  habían   generado. Las  comisiones de tlaxcaltecas  que  cruzaron el Atlántico  para ser  recibidas en  audiencia Real  en  1585  fueron   acompañadas  por  este  tipo de   testimonios.

A finales del  siglo XIX durante el porfiriato, la  arqueología comenzó a transformarse en una  disciplina  científica,  su papel  como  parte  fundamental del discurso nacionalista le  otorgó gran relevancia. Se creó  la Inspección  General de Monumentos  Arqueológicos se promulgaron leyes  para  la  protección de  bienes, al mismo tiempo que se fomentó la investigación de campo y se inició  la  recuperación de  zonas  arqueológicas como Teotihuacán. Una  de las  áreas que  recibió  mayor  atención   fue el  estudio de documentos  antiguos.  Alfredo  Chavero, destacó entre las persona interesadas en las  antigüedades mexicanas colaboró en  México a  Través de los  siglos, en donde escribió el primer volumen Historia Antigua, gran apasionado por los   libros,  tuvo la  fortuna  de    adquirir la legendaria biblioteca  de José  Fernando Ramírez. 

Con motivo de  la  conmemoración del IV centenario del descubrimiento de América, se  llevó a cabo la   reproducción del   Lienzo de  Tlaxcala  acompañada  por el estudio de Chavero. La  edición  resultaba muy  conveniente, pues  contaba con el  atractivo  necesario para   figurar   junto con la Historia de Tlaxcala   en la Exposición Universal de Chicago de 1893,  y al mismo tiempo ponía al alcance de los interesados la posibilidad de contar  con un  documento del que ya no  quedaba ningún original en el  país. 





Lienzo de Tlaxcala.
 Chavero  da  inicio a  su explicación   ofreciendo  la  descripción:
"Es un  lienzo de algodón de cinco varas cinco sesmas castellanas de largo por dos  varas y  media  de ancho (alrededor de  cinco metros de largo por dos de ancho). La  pintura es a la  aguada,  y  ejecutada por los  pintores indígenas tlacuilos".  En la parte superior se encuentra  la primera escena en la  que aparecen los nobles indígenas de cada  una  de las   cuatro  regiones que  formaban  Tlaxcala junto con autoridades de la Nueva España,   en el  centro  se  distingue el escudo de  armas con el águila  bicéfala  en la  que se advierte   la mano indígena  del dibujante. El escudo representa la   protección de Carlos I. Los siguientes cuadros de menor tamaño  son  representaciones de la  participación  tlaxcalteca  en la  conquista, la  mayoría muestra las  batallas en las que los  tlaxcaltecas y españoles lucharon hombro  con  hombro. Chavero  divide  su estudio en dos partes   teniendo  como referencia  el antes y después de la  toma de Tenochtitlán. Al  final del  documento en la parte   inferior, se encuentra la  inscripción "copia  hecha  por  Manuel Yllanes  en 1773  se tomó  del original  que  existía en el "Arca de Privilegios" de Tlaxcala"


Con  respecto al manejo de la  información histórica hay dos  detalles  que vale la pena comentar,  el primero es la eliminación  en el Lienzo  del  registro de las  batallas  suscitadas  al inicio ente españoles y  tlaxcaltecas,  seguramente creyeron que los primeros enfrentamientos  podían  resultar en menoscabo de su  posición al momento de refrendar los   privilegios,   lo mejor  era pretender  que    nunca habían   existido.  El segundo es una  acto de madurez, por parte  de nuestro editor,  durante mucho  tiempo la historiografía     gubernamental calificó injustamente de  traidores a los tlaxcaltecas  por  su participación al lado de los  españoles, sin tomar en cuenta   dos consideraciones esenciales, para empezar  que aztecas  y tlaxcaltecas pertenecían  a naciones  distintas,  y  por  otra  parte, que  México  como  ahora lo   conocemos,  es una creación que  surge  a partir de la  conquista y los  mexicanos  somos  la suma y desarrollo  de todos  los elementos  que se han acumulado a lo largo de cinco siglos. Chavero  desde el siglo XIX comprendía esta realidad.






En 1787 don Nicolás  Faustino  Mazihcatzín  Calmecahua escribió  que existían  tres  versiones  del códice  original   realizado a mediados del  siglo XVI. En  1964 John Glass publicó el que se creía el destino de las  tres  versiones:

Un  original que se  conservaba en el  ayuntamiento de  Tlaxcala. Fue  extraído  durante  la época  de Maximiliano   llevado a la  Ciudad de México  para  ser  copiado  por la  Comisión Científica Francesa,   una  vez  copiado se  desconoce  cual  fue el paradero del documento.
El segundo fue enviado a la  Ciudad de México. Es  muy  probable  que  este  ejemplar  fuera  el  original     descrito en los inventarios de 1743-1745  ( núm. 8-48) de   la  colección Boturini,   aparece  nuevamente en  el catálogo de la  misma colección levantado en 1766 con el  núm. XXX-2 y en el  inventario de 1814 con la  asignación  12-1  a  partir de esta fecha no se  tuvo ninguna otra  noticia.
El tercero,   al igual  que  los  otros  dos se desconoce  su paradero soló se  sabía   que  había  sido   enviado en el siglo XVI  a Madrid .

 Hace  algunos  años  uno de los  documentos  que  fue llevado  a Madrid, considerado  perdido durante  el incendio del Escorial,    fue redescubierto (1) en el  acervo  documental de la biblioteca de la  Universidad de Glasgow     manuscrito Hunter  242.   El manuscrito se  compone de  318  folios  234 corresponde  a   la Historia de Tlaxcala  de Muñoz de Camargo, del 236 al  317  se encuentran 156 escenas  representadas en el Lienzo con la  fecha ca. 1550. Actualmente algunos   estudiosos del tema  creen firmemente  que el  manuscrito  de  Muñoz Camargo es la  fuente que  generó  el Lienzo.(2)

Las   aportaciones que se  han  hecho  al estudio del Lienzo desde que Chavero publicó  sus  investigaciones,  han  restado  parte  del valor a  sus explicaciones, ya en 1952 Gibson  cuestionaba      la interpretación de las  ultimas 39 láminas, sin embargo  trabajos como el de Chavero  permanecen como fieles  testigos del esfuerzo     realizado por los pioneros que iniciaron el estudio  de  los códices de  manera  sistemática y multidiscilplinaria haciendo posible sentar  las  bases para  lograr una mejor comprensión  de estas extraordinarias  creaciones.


Explicación del Lienzo de Tlaxcalapor Alfredo Chavero en Antigüedades  Mexicanas, Oficina  Tipográfica de la  Secretaría  de Fomento. México. 1892.  81 pp. 36 x 25 cm.

1. René  Acuña publicó  el primer  facsímil en 1981
2. Germán Vázquez  Chamorro en  el prólogo a la  Historia de Tlaxcala  comenta   algunos  datos  que  fundamentan la hipótesis   que  postula  al ms  de  Glasgow  como  origen de el Lienzo


Bibliografía.

-.Glass, John  B. Catálogo de la colección de códices. México. INAH/MNA, 1964.
-.Muñoz de Camargo,  Diego.  Historia  de  Tlaxcala. Edición  e  introducción de Germán Vázquez Chamorro. Madrid. Dastin  Colección Crónicas de  América No 28,  2002






jueves, 28 de abril de 2011

La edición mexicana de una novela gótica: La Familia de Vieland, ó Los Prodigios. México 1833








Hace unos días la Biblioteca Virtual  Miguel de Cervantes dio a  conocer la creación de  un portal dedicado a la   novela  gótica en español. Los  editores establecieron  como objetivo dar mayor difusión  a un subgénero  complejo y  rescatar para el gran público sus  novelas más  representativas. Entre los  títulos  que    forman  el catálogo  incluyeron  La  Familia de Vieland ó los  Prodigios. Al parecer se trató de una  obra  muy  popular en su tiempo. La  información  bibliográfica    consultada sobre  la misma  menciona  además de   la  edición  príncipe francesa de 1809,  cuatro ediciones en español,  la de  Valencia, en la  imprenta  de Estévan  1818, Valencia  Gimeno 1826,  y las de 1830 y  1839 también valencianas en la imprenta de Cabrerizo.


 Adquirí hace  algunos años  un ejemplar de la  obra,  que  no corresponde a  ninguna de las ediciones anteriores. En el  primer  tomo el pie  de imprenta menciona  como    sitio de origen a México  a Miguel González como  impresor y la  fecha de  1833, el  segundo  tomo   de la obra   mantiene el  lugar de  impresión, la  fecha, pero   ahora  el impresor es   Juan Ojeda,  situación  que  me pareció un poco   extraña; aunque  no es   raro   que un  impresor concluya la obra  que  otro  comenzó. Sin embargo  hay  otros detalles  que  llaman la  atención     en ninguno de los  tomos se ofrece  la dirección de las imprentas, omisión  que  causa  admiración  sobre  todo  que  en   impresos contemporáneos como  La  recopilación de leyes, bandos  reglamentos...  de  1834, Juan Ojeda  designa como  dirección de su establecimiento Puente del Palacio y  Flamencos No 1, información que  mantiene constante y sólo   modifica años  después, cuando  trasladó el  taller a    la calle de Escalerillas, número 2 .En el  caso de  de Miguel González , revisando   uno de sus trabajos  La  Florinda de  Ángel  Saavedra  de  1838 avisa  que  su establecimiento se encuentra   en la segunda  calle de Mesones número 20, por  trabajos posteriores  sabemos que se trasladó a la  calle Real número 3. Es inexplicable  que un  dato que  forma parte   integral del pie  de  imprenta  de  cualquier  libro, como la  dirección  del taller  no   fuera incluido.

El otro detalle  que llama la  atención es que  las ilustraciones dibujadas por  J. Piquer, y grabadas por T. Rocafort  de la edición  valenciana de 1818 son distintas  a las que se utilizaron en 1833 aunque al parecer  las primeras  sirvieron  de modelo, el   grabado de la  edición de  1833 no  ofrece   información  alguna sobre  el artista. Buscando algún  norte  sobre el asunto, consultamos  el catálogo de la B.N.M. en el cual  se encuentra  registrado  un ejemplar  impreso en México, en el  sitio  que  corresponde  a la  fecha  está escrito    18?? aproximación que  no nos  sirvió de mucho. Adicionalmente en el título encontramos  otra característica que distingue a las ediciones, en las  cuatro   españolas  se  escribió "Prodijios"  y  en la mexicana  "Prodigios"  





Tales circunstancias  nos  hacen  aventurar  varias explicaciones sobre el origen del libro. Podría tratarse de un ejemplar impreso en España con pie de imprenta  falso, introducido al país, como casi  todo lo que ingresaba en 1833, de contrabando. Otra posibilidad es que sea una edición mexicana hecha en otra imprenta  y con pie falso para no pagar ningún  tipo de derechos, y  por último no podemos descartar que en efecto, los  datos sean verídicos y  corresponda a las imprentas de Juan Ojeda y de Miguel González.

La  Familia de Vieland  o Los  Prodigios/  Puesta al español  por  Luis Monfort 4  v. láminas Ojeda/González . México,  1833  

martes, 15 de marzo de 2011

Elvira Gascón, grabadora de girasoles





Entre los elementos  que le otorgan valor a un libro, la  rareza  probablemente sea el menos  definitivo, un  libro es  raro,  siempre  y cuando alguien lo  este  buscando. El ejemplo  más  socorrido para  demostrar tal principio son los libros de poesía, particularmente las ediciones de autor. A  pesar de  ser ediciones  de  tiradas  muy  cortas  no se  les  considera raras   dado el poco   interés  que  despiertan.  Aunque como  es bien  conocido, toda  regla  tiene  sus  excepciones, en este caso, lo que  marca la  diferencia,  es el  talento de la  artista  encargada de las  ilustraciones. El poemario  Girasoles se  compone de 18  poemas  y está   ilustrado por  39  grabados de Elvira  Gascón








Elvira  Gascón nació hace un  siglo  en Almenar, Soria, estudió  seis  años  de pintura en la  Academia de Bellas Artes de San  Fernando en Madrid, entre 1929 y 1935. Durante la  guerra  civil impartió las  clases de dibujo en el Museo de Arqueología, con la derrota  de los  republicanos pasó  a territorio  francés, en ese  mismo año,  1939, se trasladó a México  donde  se casó  con Roberto Fernández Balbuena  también pintor encargado del traslado de las obras pictóricas del museo del Prado hasta Valencia,  cuando las  tropas  franquistas se acercaban a Madrid..
La  pintora trabajó   en México  ilustrando  libros  para  el Fondo de Cultura EconómicaLa  Revista  Mexicana de Cultura, Era, Joaquín Mortiz y  los  periódicos El Nacional, Excélsior  y Novedades  su trabajo  fue reconocido de  inmediato. Al grado de  convertirse  en la  ilustradora preferida  de muchos  escritores, destacando entre ellos  Alfonso Reyes,  se calcula  que  decoró  alrededor de  150 libros. La   crítica se  refirió a su obra   como “Maravillosos  poemas gráficos”.  











Además del  gran  número de  grabados contenidos  en el  libro, destaca   la  variedad  temática  de los  mismos.  Se  identifica la  conocida  inspiración  en   la  Grecia  clásica,  compañera  permanente de   la artista, conviviendo  con  tipos populares  mexicanos, combinación  que  fue posible     gracias  a la gran  libertad  que  ofrece  la  ilustración  de un poemario, 




El  poemario Girasoles fue  una edición de  autor, se tiraron   cincuenta  ejemplares,  a la  autora Isaura  Murguía   se le recuerda  más por  el  guión de la película " Corazones de México" (1945) que por  su  trabajo  como poetisa, sin embargo  tuvo el acierto  de darle  vida a  sus  creaciones  con  el arte  de  Elvira  Gascón


Murguia, Isaura, Girasoles. México. Editorial Centauro. S. A. 1947. 133 pp. Grabados de Elvira  Gascón.


Bibliografía.
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Hernández de León Portilla, Ascención. España desde México: Vida y  testimonio de trasterrados . Madrid, 2004 Ediciones  Algaba.

lunes, 7 de marzo de 2011

XXIII Feria del libro de ocasión.


A pesar de que  el pasado domingo concluyó la  XXIII Feria del libro de ocasión, no  queremos  dejar pasar el momento para  hacer unos comentarios sobre el evento. La  feria  continua siendo la  mejor oportunidad de adquirir libro antiguo en la ciudad, la sede en donde se llevó a cabo fue nuevamente el Casino Metropolitano  en  la  calle de Tacuba # 15.  La oferta de libros  sigue en aumento,  fue  posible   encontrar  gran  número de  primeras ediciones, así como una buena  oferta para  los  bibliófilos  que  gustan de los siempre atractivos libros  impresos en  los  años  veintes, no  faltaron impresos  europeos del XVIII  y una  variada  selección  de libros mexicanos del XIX, además  se ofrecieron  algunos  ejemplares que  despertaron  gran interés, ya  que  no es  común  verlos  en comercio, observamos  con particular atención  La  Rhetorica  Christiana de Fray  Diego de  Valadés  (Perugia  1579) libro  en muy  buen estado y  con  todas  sus  láminas, otra  pieza que nos pareció interesante fue  uno de los famosos  mapas  de la  firma  Colton,  representando  el territorio de  los   Estados  Unidos  en 1845,  estos atributos   lo  convierten en una  pieza de gran  valor  histórico.
 El  número de   libreros  participantes se  incrementó, así  como la   atención  que   prestaron  los medios tradicionales de  comunicación para  dar  difusión al encuentro. 


 Todos  los años los  organizadores  obsequian  un folleto  que   contiene  una selección de  textos  sobre  la  historia del libro en la  ciudad, y alguna noticia   sobre el trabajo desarrollado por los libreros.
El mensaje de los  organizadores en esta edición  no puede  ser más oportuno  y salió al  paso  sobre algunos  comentarios  en contra  del evento. La  Feria del libro Antiguo y de ocasión se  celebra al mismo tiempo  que la  Feria Internacional de Minería , tal  situación ha  dado pie  a que  algunas personas las  consideren  como competencia. Los   organizadores  mostrando  dotes de pitonisos  se  adelantaron al escribir,    que la  venta de libro antiguo  es  un  acto que  viene a  complementar  la   que  se lleva  en el Palacio de Minería donde se  ofrecen  novedades  editoriales. Sorprende que   algo  tan evidente como la  naturaleza  tan diferente de una  y  otra  feria, pueda ser  motivo de  inquietud  para algunas  personas.

La Coalición de libreros anunció que se van a implementar a partir de este año dos ferias más de libro antiguo en la  ciudad, duplicando  las  que  actualmente existen, una  noticia  que se  recibe  con gran entusiasmo y que de alguna manera muestra el creciente  interés  por la bibliofilia.








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