miércoles, 23 de marzo de 2022

El Mosaico Literario Epistolar.

 


Uno de los libros más populares en los países de habla hispana desde la segunda mitad del siglo XIX  hasta las primeras décadas del XX  fue El Mosaico Literario,   texto cuya principal finalidad fue  ejercitar a los niños en la lectura de manuscritos. Se imprimió originalmente en 1866  en la Librería Bastinos de la  ciudad de  Barcelona por   el   pedagogo y escritor Antonio Juan Bastinos, y Luis Puig y Sevall, autor especializado en libros escolares.  El Mosaico Literario  se convirtió rápidamente en un éxito editorial en todo el mundo de habla hispana, fue  texto oficial en  España, Cuba, Puerto Rico,  Argentina,  Uruguay, Perú y Guatemala.

 

Con el fin de crear cercanía con los lectores en cada uno de los países en que se editó,  el contenido experimentó pequeñas modificaciones.  Se sustituyeron unos cuantos textos de autores peninsulares   por escritos de autores nacionales, se agregaron  algunas descripciones geográficas    y se cambiaron   en los  ejemplos de las  cartas a las  ciudades  españolas por ciudades del país.

  Aunque en México nunca ostentó el carácter de texto oficial  fue de los libros preferidos  por los maestros. La primera edición mexicana se realizó en  1876 se vendía en la  Imprenta y librería de J, Aguilar  y Ortiz situada en primera calle de Santo Domingo[1]  número 5  y en la Litografía de Luis Arteaga y Barreda  Puente del Espíritu Santo[2] no 6. Ambos editores  fueron muy conocidos en su  tiempo  por sus respectivas  publicaciones periódicas. [3] La edición mexicana además de las  diferencias mencionadas  anteriormente era más breve  que la española, ya que  contaba con  162 páginas  contra  las 195 de la peninsular.



Una de las condiciones que  favorecieron  la suerte del  Mosaico  fue que surgió en una periodo  en que los países intentaban  establecer  la  educación laica,  entre muchos de los desafíos a los que se enfrentaron los educadores , uno de ellos fue la falta  de textos    para la enseñanza sin que  tuvieran contenido religioso,  en ese contexto por su contenido, el Mosaico   fue una   excelente opción ya  que ninguno de sus textos es confesional . Por  otra parte vale la pena mencionar que con el fin de no  tomar partido y quedar  bien con todos los posibles clientes,   los editores  incluyeron  una carta de aprobación suscrita  por el  Dr. Buenaventura Ribas y Quintana  religioso católicos doctor en teología, jurisprudencia y canónigo de La Catedral de  Barcelona, autorización que  sustituyó al antiguo y extendido  Nihil obstat formalidad utilizada por la iglesia católica que  consistía en la aprobación necesaria para la publicación de cualquier impreso  por parte  del obispo o algún censor  en la diócesis correspondiente.



Cada uno de los  textos se encuentra escrito con diferente letra, con el fin de  acrecentar la experiencia del alumno. El libro está  dividido en cuatro   secciones, epistolar, literaria,  comercial y la miscelánea geográfica-histórica y mercantil.

-La  epistolar contiene  ejemplos de cartas dirigidas a la madre,  hermanos, amigos y de negocios, cada  una de ellas tratando diferentes circunstancias felicitaciones, pésames, propuestas de negocios, de manera que para el estudiante cada una de ellas le  sirviera de modelo para hacer las propias.



-La sección  literaria es la más extensa en la edición mexicana se incluyeron escritos de José María Roa Bárcenas y Antonio García Cubas.




La comercial enseña la manera de elaborar  cartas ofreciendo mercancías, solicitudes de pago, recibos, elaboración de letras de cambio y algunos otros instrumentos comerciales de la época

-La  miscelánea geográfica, histórica y mercantil contiene cartas descriptivas de México, Manila, La Habana, París y Hamburgo

El libro tiene el formato de octavo menor, encuadernación en cartoné pensando en el desgaste al que estaría  expuesto y como se acostumbraba para libros baratos, el papel no es de la mejor  calidad,  incluso  hay algunas  hojas del libro con diferentes tonos de papel destacando las azules, circunstancia que nos  habla de lo austero de la edición. Un  dato curioso es que la única parte del libro que  no está en letra   manuscrita  es la portada.

El impreso dejó una honda huella debido a sus casi sesenta ediciones, se conocen ejemplares impresos hasta  la tercera década del siglo XX, una de las principales causas del ocaso del Mosaico fue la  aparición del conocido método de caligrafía  Palmer, desarrollado por Austin Norman Palmer, fue tal el  éxito del  cuaderno  que  solamente  en Estados Unidos vendió un millón de copias en 1912, décadas más  tarde se realizó la versión al español que  acabo desplazando al Mosaico.


 


Otra casusa fue  la proliferación de  máquinas de escribir  y posteriormente la generalización de   computadoras y otros dispositivos electrónicos  que  condenaron el uso de la letra manuscrita, al perder su ventaja principal  que era la rapidez, precisamente la designación de  cursivo le viene de la raíz latina  cursun correr, aunado  a esto hay un abandono de la enseñanza de la  escritura manuscrita dentro en las escuelas, los libros de caligrafía se  han convertido en  meras curiosidades. El  8 de diciembre de 2014 el periódico El  País, daba cuenta de una más de las muchas  batallas perdidas por la letra manuscrita,  Finlandia  anunciaba  que  a partir del 2016 dejaría de enseñar caligrafía  en sus escuelas.

Por fortuna no todo se encuentra perdido, recientemente  hay voces que están redescubriendo las ventajas de escribir  con letra cursiva. Una investigación denominada Handwriting development, competency, and intervention llevada  a cabo  por Katya Feder y Annette Majnemer determinaron  en su estudio que escribir a mano proporciona la siguientes ventajas:
- Ayuda a tener un mejor  aprovechamiento académico,   habilidad  que  permanece  a lo largo de la vida.

- Lo escrito de esta manera se guarda mejor en la memoria, al presentar  una acción motora continua.

- Es eficaz a la hora de reducir los efectos de la dislexia

-  Desarrolla  la coordinación.

- Quienes la utilizan tienden a escribir con mayor fluidez y sin interrupción de sus pensamientos.

- Disminuye  los problemas perceptivos espaciales.

- Es una  manera de promover la creatividad.

Otra  aportación que no se puede dejar de mencionar   es que nos conecta  con el pasado, el escribir y leer en manuscrita  nos  da  la oportunidad de  leer documentos importantes, y en especial los testimonios de nuestros antepasados. Personalmente siempre agradeceré la enseñanza de la letra manuscrita, en especial como  historiador  puedo afirmar  que no existe  mejor iniciación a la paleografía  que  haber crecido escribiendo y leyendo en letra  cursiva.

Todas  estas aportaciones dan esperanza de que la escritura  manuscrita regrese a las aulas para quedarse,  en algunas escuelas  de EEUU  cada 23 de enero se celebra “El día nacional de la escritura  manuscrita".

 


 

Bibliografía.

-          Castro, Miguel Ángel. Curiel, Guadalupe. Publicaciones periódicas mexicanas del siglo XIX, 1856-1876, México, Unam, 2003

 

-          Feder, Katia C. Annete., Handwriting development, competency, and intervention,  Developmental Medicine & Child Neurology vol 49 pp.312-317 2007



[1] Actualmente calle de República de Brasil.

[2] Calle de Motolinía.

[3] J. M.  Aguilar Ortiz era el editor de  La Abeja.  Revista bisemanal de conocimientos útiles dedicada a la clase obrera industrial,  y  Luis Arteaga del El Rasca Tripas, semanario musical y literario.


Publicado en Diacronías  Palabra de Clío.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla.

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