Hace muchos años tuve la oportunidad de conocer Carlos Fuentes, al verlo no pude evitar saludarlo y comentarle que había disfrutado mucho, algunos de sus artículos y libros, de inmediato me preguntó sobre ellos. La enorme paciencia del escritor permitió que el comentario se convirtiera en una platica que duró alrededor de treinta minutos. Al finalizar me dijo: "muchas personas me felicitan por mi obra, pero en realidad muy pocos la han leído; cuando alguien que realmente la ha leído me felicita, es cuando cuenta". A partir de esa ocasión se presentaron algunas otras oportunidades de volver a conversar, en una de ellas tuvo el gran detalle de dedicarme algunos de sus libros, que desde ese entonces conservo con gran cariño.
En las próximas horas no faltarán sesudos análisis sobre su obra, su fallecimiento será noticia en los titulares de todos los diarios nacionales, se destacarán con toda justicia las virtudes que tuvo como escritor y también, probablemente, se presentaran algunas voces criticas..
Personalmente me quedo con el recuerdo de un ser generoso, atento, cordial, dueño de una erudición enciclopédica, gran amante de la música, y la fiesta brava, entendía a México como una parte del mundo y no como una excepción, eterno admirador de la cultura francesa, de la belleza femenina, del buen beber y del buen comer. La vida le ofreció todo lo que un hombre puede desear y al mismo tiempo lo enfrentó al mayor dolor que se puede sufrir en este mundo. Descansa en paz Carlos Fuentes
Personalmente me quedo con el recuerdo de un ser generoso, atento, cordial, dueño de una erudición enciclopédica, gran amante de la música, y la fiesta brava, entendía a México como una parte del mundo y no como una excepción, eterno admirador de la cultura francesa, de la belleza femenina, del buen beber y del buen comer. La vida le ofreció todo lo que un hombre puede desear y al mismo tiempo lo enfrentó al mayor dolor que se puede sufrir en este mundo. Descansa en paz Carlos Fuentes



