miércoles 15 de febrero de 2012

Luzuriaga Guillermo (Solón de Mel), Manzanas del Paraíso


Con anterioridad se  había publicado en este  espacio  una entrada dedicada al  Himno a Salomé una de las obras que nacieron  a   partir del surgimiento de la  poesía erótica en México. En esta ocasión  se  presenta otro ejemplar  inscrito  en ese mismo  contexto. El libro se  editó en el mismo año,  lleva  el  título de  Manzanas del paraíso, y es producto de la inspiración  de Solón de Mel, pseudónimo usado por Guillermo Luzuriaga y Bribiesca.

A manera de prólogo se  incluyeron dos opiniones sobre la obra, una de Luis G. Urbina, quien a pesar de sus  largos exilios, gozaba de enorme reconocimiento en el país; y otra que corrió a cargo del   andaluz  Francisco Villaespesa, en ese tiempo, poeta de considerable fama dentro del orbe hispano. El mismo cuidado  que   puso el joven escritor  para obtener la opinión favorable de dos  relevantes poetas, lo  tuvo con los ilustradores destinados a decorar  su libro, El poema  cuenta  con   tres imágenes, la primera es  de Antonio Zaldívar, utilizada dos veces,  una en la cubierta y la otra en paginas interiores.  la  segunda, en la portada,  es   uno de los  últimos  trabajos que realizó  Saturnino Herrán Guinchard,  antes  de  ser  sorprendido por  una   prematura muerte en  octubre  de ese  mismo  año, y la  tercera   de Carlos R. González  se encuentra en  la tapa posterior.

Dibujo de  Saturnino Herrán.


El tema desarrollado a lo largo del libro es el que advierte la portada "Libro de pasión y de placer, escrito en elogio de los senos". La obra  contiene  en sus  61 páginas nueve poemas:

I Brindando por  Epicuro.
II Tributo a la  Reina.
III Ofertorio
IV La  oración 
V Anhelo
VI Salomé
VII Las  camelias de mi  dama
VIII La interrogación  eterna
IX Final y envío 

OFERTORIO

Tus  senos  son
mi obsesión...
Tanto  así,  que se me  antoja
rezarles una oración 
fanáticamente  roja.

Tanto  así,  que sobre ellos
perder quiero de mis labios, 
los  persistentes   resabios
de  un escepticismo  acre
al proclamarlos  más  bellos
que los de Venus  y Leda,
estampando  entre la seda
de sus  níveas morbideces
ósculos  que hagan las veces
como  sellos de lacre

Sí  se  encontraran  tus senos 
de  venenos
 llenos
con  
decisión 
juraría 
que  sobre ellos moriría ...
más
jamás
renunciaría
    su dichosa  posesión 


Tus  senos  son
mi obsesión,
mi pasión    
   mi devoción...

... Acoge pues mi oración.



Ilustración  Antonio  Zaldívar.

Sobre  la  recepción que  tuvieron   este tipo de  trabajos en la  conservadora sociedad mexicana, se puede  mencionar algunos datos que ayudan a  darse una mejor  idea. Las  personas que adquirieron  el libro  cuando se publicó en 1918,   tuvieron que solicitarlo al apartado postal 5171 a  nombre del  autor,  y  no  en una  librería, como  hubiera sido el  caso de  tratarse de cualquier otra publicación. Se puede  citar   un  comentario  -del  nada  conservador-    Renato Leduc quien  al recordar   los  encantos de  una bella mujer menciona  que:  
 "enloquecía  a  los  correligionarios, pues  usaba una  blusa  muy escotada que   cada  vez que  se  agachaba  dejaba  ver aquellas  partes  que el  vate  Guillermo de Luzuriaga, llamó en  un  libro de  poesía   lujuriosa "manzanas del paraíso" (1).    
Probablemente Leduc  no  fue el  único que consiente o  inconscientemente  clasificó al poemario de lujurioso  asociándolo  inevitablemente a algo pecaminoso. Otro punto  a  considerar es el  escaso  número de  ejemplares  originales  que se  conservan, los contados  que  se imprimieron  probablemente fueron excluidos   de las  bibliotecas familiares e  institucionales, lugares donde  hubieran encontrado su  mejor refugio. 


Ilustración de Carlos  R. González.


(1) Renato  Leduc, Obra literaria.  p. 634.

 Bibliografía.

Leduc, Renato. Obra Literaria.  Compilación e  introducción de  Edith Negrín. Prólogo de  Carlos  Monsiváis. Fondo de  Cultura Económica. México 2000.  p.634 
Luzuriaga, Guillermo.  Manzanas del paraíso, México. Imprenta  Escalante S.A.  1918. 
R.P.  De Cómo los  libros  contaron la  historia.. En : La  Revolución Mexicana: Otras  voces  otros  escenarios. México. Editorial  Amorosos de Clío. 2009



domingo 15 de enero de 2012

Compendio Xcaret de la escritura jeroglífica maya descifrada por Yuri V, Knórosov.


Desde  muy joven Yuri Valentinovich Knórosov había  manifestado un  enorme  interés por la lingüística, a los  17 años  ingresó a la  Universidad de Moscú,  su innata  habilidad  lo  llevó a comprender los  jeroglíficos  egipcios, el   árabe, el sánscrito, chino y  japonés. Conocimientos  que le permitieron   realizar  estudios de lingüística  comparada. A los  21  años se  convirtió en  una  de las millones de personas  que la   vorágine de la  Segunda Guerra  Mundial transformó en soldados. Participó en  la  batalla de Berlín la  primavera de 1945  como parte  del Ejército Rojo. El inusual  botín de  guerra con el que regreso,  dos  libros  que  pertenecieron a la Biblioteca  Nacional Alemana, la edición que realizó Étienne Brasseur de Bourbourg de  La  Relación de las  cosas de Yucatán de  fray  Diego de Landa  y una  reproducción de los  códices   mayas  preparada por los hermanos Antonio  y Carlos A  Villacorta en 1933. A  partir  de  esos documentos  y alentado por uno de  sus maestros, Knórosov  se fijó  el tremendo  reto de  descifrar  la escritura maya.  Estaba totalmente  convencido  que  "cualquier sistema  de  escritura producido por  el  hombre puede ser leído por el hombre".

En  1952 publicó un  artículo en la revista Etnografía  Soviética en el  que  sugirió  que la escritura  de los  antiguos mayas era jeroglífica y  que el alfabeto elaborado por Diego de Landa  aportaba la clave necesaria para su esclarecimiento. Proposición   que   quedo demostrada en  l955,  con  el trabajo  que   le  otorgó el  grado de doctor La Relación de las  cosas de Yucatán como fuente histórica. En 1963 publicó en Moscú  la Escritura de los  indios  mayas  y en 1975   en Leningrado apareció el libro Manuscritos jeroglíficos de los mayas,  que es la traducción al  ruso de los  códices  mayas   precolombinos.

A  pesar del  tiempo   transcurrido  desde el descubrimiento de Knórosov,  su enorme hazaña, fuera de la órbita  soviética,  paso  casi completamente  desapercibida,   situación  que se debió principalmente   a que  entre  los   innumerables  frentes   abiertos  durante la  Guerra  Fría,  la  paternidad de los grandes   descubrimientos  fue  uno de los  instrumentos propagandísticos de mayor  importancia; si no se lograba conseguir el triunfo, al menos se podía  negar el del oponente.  Sir  John Eric Sidney Thompson considerado en  occidente  como la máxima autoridad en  epigrafía maya,  jugó un papel  decisivo al negar  categóricamente el uso de  signos  foneticos por los mayas, sembrando   grandes  dudas sobre  las  aportaciones del lingüista  ruso. Su opinión  influenció   a  gran parte de  la  comunidad  científica. Thompson escribió  "hasta  donde  sé  nunca   ha  habido un   desciframiento en Rusia y    por lo  tanto nunca lo  habrá". 

Sucesos que nos recuerdan de alguna  manera  el  episodio en que  ingleses  y franceses  se involucraron  en la  carrera por descifrar la escritura  egipcia  a partir del descubrimiento de la   Piedra  Rosetta.  Salir  victoriosos para  cada  una de las partes,  se convirtió en  una cuestión de orgullo nacional. La  larga  rivalidad   entre  ambas   naciones  se  encontraba   recientemente acicateada  por la   capitulación  francesa del  30 agosto de  1801 en Egipto, rendición que  entre  otras  cosas, estipulaba  que  las  antigüedades "encontradas"  por los franceses debían  pasar  a manos  británicas. La Rosetta terminó en el Museo  Británico pero Francia venció en la carrera,  con el descubrimiento que le  otorgó  fama  eterna  a  Champollion.

Knórosov en una demostración  de la modestia  que lo  caracterizaba, explicaba como  había logrado salir airoso  donde  todos   habían  fracasado. Atribuyó su éxito por la  simple y  sencilla razón que  las  personas  que  lo   habían  intentado   con  anterioridad  eran    antropólogos y  él   era  lingüista. En ese simple   hecho  radicaba toda  la  diferencia

En México sobre  sus  investigaciones no se  sabía  casi nada, una nota en la  revista  Siempre de 1982  en la  que  Knórosov  interpretó  algunos signos, mostrando un ejemplo de lirica  maya,   y un  escueto  artículo de    siete  páginas en  un libro que conmemoraba el sesenta  aniversario de las relaciones entre la URSS y México de 1984 formaron parte de las  escasas  noticias  que  pudieron  filtrarse fuera de las conocidas  por el  pequeño círculo de especialistas. En el ámbito internacional las cosas no eran muy  diferentes, basta mencionar como ejemplo    la  información  publicada  en la monumental obra titulada Los   orígenes del  Hombre  que  editó  en  1994  el grupo TIME-LIFE (1)   donde afirman,  sin ningún rubor, que  "la mayoría  de los  signos de la  escritura  maya siguen  aún sin traducir"

El 26 de  agosto 1993  se presentó   en televisión nacional  un  programa llamado   "La  resurrección  de  los antiguos  mayas" en el que  fue leído un texto jeroglífico en idioma  cholano del  siglo VII, y a continuación fue traducido al español. Esa ocasión fue la primera vez que en el país se dio  a conocer  de manera  amplia  que  ya era  posible leer los  jeroglíficos  mayas. En  1995  bajo los  auspicios de la UNAM se  celebró en la Universidad de  Quintana Roo el  Tercer Congreso Internacional de Mayistas, la presencia de Knórosov  se  convirtió en la mejor oportunidad que tuvo la comunidad  académica internacional para otorgarle un merecida   reivindicación pública. En esa  ocasión aprovechó  para expresar   el deseo de  ver la  totalidad de su  trabajo  en nuestro idioma.







Decía  Thomas  Fuller, con mucha razón, que  "La  cultura  ha  ganado principalmente  con  aquellos  libros con los  cuales los  editores han perdido  dinero". Como  todas  las  grandes obras, la  gestación del  libro necesitaba a  alguien dispuesto a  asumir  el desafío de llevarlo a  cabo, en este caso fue Patricia Rodríguez  Ochoa  que se enfrentó en primera instancia al  gran  obstáculo de  conseguir  el  financiamiento necesario para su edición. Cuando  todo  parecía  complicarse, la  esperanza surgió  de un  lugar insospechado, los  socios del parque Xcaret  se interesaron en el proyecto y  otorgaron las  primeras  aportaciones,  la universidad y el  gobierno de Quintana  Roo y  la  empresa Vía Láctea se sumaron al esfuerzo,  después de  muchos  trabajos,  finalmente  en 1999 salía de las prensas de la  Editorial  Sestante, El Compendio de XCaret.


Yuri V. Knórosov (1922-1999) *

La  obra  consta de  tres  tomos.  En el primero  se  establece los pormenores de la  edición,  el proceso  que llevo al desciframiento, el método de  lectura  de los  jeroglíficos,  y un  catálogo con 1035 signos. El segundo contiene la reproducción de los códices Dresde, Madrid y París, y en el tercero se  ofrece  la  transcripción, transliteración  y  la  traducción al español de los tres  códices. Por  vez  primera se publicó   un  compendio que  incluye el  trabajo  realizado por  Knórosov  durante cuarenta años.  A la relevancia del  contenido hay  que  añadir  la  belleza en la  confección, es un  conjunto al que lo  único que  le hace  falta son años.

Imagen del catálogo 

En el  catálogo aparece  en primer  lugar el dibujo de  cada  grafema en un recuadro. Junto a la  esquina superior de éste se  encuentra el  número de identificación  y  algunos  datos  complementarios


Reproducción del códice Dresde

Traducción 


A partir  del  descubrimiento de    Knórosov  fue fácil leer los textos mayas  de  épocas  más  remotas   que  se encuentran en recipientes de cerámica,  frescos y en estelas de piedra. Se ha ido  develando información  de enorme utilidad para ayudar a  conocer mejor la  antigua  civilización maya. El trabajo de Knórosov  constituye  uno de los  argumentos más  sólidos para  contrarrestar  de una vez por  todas, los  numerosos mitos  que han  girado alrededor  de los mayas y  en especial  las   ridículas afirmaciones sobre las   mal  llamadas profecías mayas relativas  al  2012.



El  30 de marzo de  1999  falleció  Yuri  V. Knórosov,  esperando  atención médica en el  gélido pasillo de un  hospital en San  Petersburgo,  los  restos mortales  del  hombre  que  descifró la  escritura  maya encontraron   su destino  final  en una fosa  común  de la misma  ciudad.



Notas.
(1) Tomo 22, El nacimiento de la  escritura,  p.130 
*Fotografía  perteneciente a Semblanzas de los Amigos:  60  años de  relaciones México - URSSAgencia  de prensa Nóvosti. 

Bibliografía.


Maitland A,  Edey. Orígenes del  Hombre. Bracelona, TIME-LIFE. folio 1994, 40 T.
Knórosov, Yuri V, Compendio Xcaret de la  escritura  jeroglífica maya descifrada  por  Yuri V.  Knórosov. México,  Editorial  Sestante, 1999  3 T.
Vasilkova, Inna.  El  hombre  que   hizo posible  que los  antiguos  mayas  hablen en Ruso  en  Semblanzas de los Amigos:  60  años de  relaciones México URSSAgencia  de prensa Nóvosti. México, Imprenta Madero,  1984.  98 pp.

viernes 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad 2011


Del  16 al  24 de diciembre se  lleva  a cabo, la celebración de las  tradicionales posadas. El momento   culminante  de la   reunión es  cuando los  asistentes se dividen en dos  grupos: uno que  sale  a la calle  a pedir   posada, y  otro que permanece  en el  domicilio  para  recibirlos.  A  cada  una  de las personas  se le proporciona una  vela y  una hojita   con  los   versos  que se van a   cantar dependiendo del lugar en  que se encuentren. El uso de estas    hojitas es una  añeja  costumbre,   han sido impresas desde  el siglo XIX  y   su elaboración  continúa hasta  la  actualidad. La mayoría de  ellas  terminan  por ser  desechadas al  final de la  jornada.  El próximo  año  se  adquirirán nuevas,  junto  con   todo lo necesario para  la   fiesta.

 Con motivo de la   celebración   navideña, deseo compartir  con    todas las  personas que  se toman la molestia  de  visitar este  espacio,  uno   de estos papeles proveniente de la célebre  imprenta de Antonio  Vanegas  Arroyo,  ilustrado   por Jóse Guadalupe  Posadas. 








Con el tiempo las  posadas  han experimentado algunas   transformaciones, que les  han  permitido adaptarse mejor  a los nuevos  tiempos, sin embargo conservan gran parte de  su esencia original ,  numerosos  ecos,  pidiendo y   ofreciendo   posada se  siguen escuchando en las calles de  esta interminable  ciudad.  



¡ Feliz  Navidad !


 México, Imprenta de Vanegas Arroyo.  ca.  1900. 40 x 20 cm. 1 h. impresa por  ambos lados, uno  en  tinta  negra y el otro en tinta  roja, doblada tres  veces  de manera horizontal  y una    vertical,   dando  como resultado un  cuadernito de  seis  hojas

sábado 17 de diciembre de 2011

Impresiones de un zuavo en México 1857. Dr. Julius Schiving.

(1)

Hace medio siglo el  bibliófilo mexicano Roberto  Valles  Martínez se dio a  la  tarea de  publicar un  conjunto  de dibujos que  representaban  escenas ocurridas en nuestro país alrededor de  1857. Los  documentos  venían  acompañados de   algunas  hojas  manuscritas  que  permitieron establecer  que  las  obras fueron  realizadas por el   médico  suizo Julius  Schiving,  quien  viajó a México para  ejercer   su  profesión.  La  intervención  francesa  se  le presentó  como una excelente  oportunidad  para  consolidar su posición,  convirtiéndose  en   colaborador del  Segundo Imperio. Es probable  que  con   la  derrota   y  fusilamiento de  Maximiliano, Julius  Shiving   retornara a  Europa  llevando con él  sus  preciados papeles.  Con el paso del  tiempo el Dr.  Shiving obsequió  los  dibujos  a su  nieto,   no se  sabe  que  circunstancias  mediaron para que  una  parte de ellos  fueran  a parar   a una librería  en  los  Estados Unidos  donde   los  adquirió el Sr.  Roberto Valles.

El álbum  fue  denominado por el editor   Impresiones  de un zuavo,   aludiendo a la  cercanía del   suizo  con  el  ejército  francés. La  imagen que  aparece en  la portada, proviene  del  dibujo en   que se observa  a  una partida de militares desplazándose (2). Entre los  personajes que  aparecen  fue  seleccionado  el  que  aparece ataviado  con el típico uniforme de   zuavo,  creando de esa  manera  un   fuerte  nexo entre   el  título y la portada.  Algunos de las obras cuentan  con   anotaciones  que  permiten identificar   el lugar  y la  fecha  como  el  que representa la trajinera  (3)  situándola  en   Santa Anita en  Junio  [18]59.  Hay  algunas representaciones de expresiones populares, lugares tradicionales   y en especial  de actividades de  enorme  arraigo, tradición y  belleza  como la música, el  baile, la  tauromaquia   y la  charrería. 



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En la  actualidad   las posibilidades brindadas por las nuevas tecnologías para  difundir  cualquier información de manera  fácil y  gratuita, nos hacen  olvidar  que hasta  hace no muchos  años, sólo un  gesto de verdadera  filantropía  permitía  hacerlo posible. Al   tomar  la  decisión de editar  un  documento  considerado valioso,  todos los  detalles se vuelven   importantes,  bajo esas condiciones cualquier tirada por más corta que  sea,   implica    hacer un  gasto  importante de  dinero, y  una  inversión considerable de  tiempo. De acuerdo  a la información  disponible,  se  sabe,  que  no  fue la primera vez   que se lanzó  en esta aventura, ya  con  anterioridad    don  Roberto  Valles Martínez  en compañía del  bibliófilo  Florencio  Gavito  editaron   de manera  facsimilar  la Doctrina y enseñanza de la lengua  mazahua ... de  Diego Nájera de Yanguas, libro del  que se  conocen tan sólo  cuatro ejemplares y no  todos  completos, *
 Este  tipo de acciones merecen el mayor reconocimiento,  nuestro agradecimiento y nos  sirven para recordar   que la  preservación de  libros y documentos  sin acompañarlos  de su  difusión, es una actividad poco  útíl.


Impresiones   de un  Zuavo, en México 1857.  Dr. Julius  Shiving, Edición y Prólogo de Roberto Valles  Martínez, México,  Microprotecsa 1961  27 x 36 cm. Ejemplar  # 58.

* De  esa  edición se tiraron 120  ejemplares,  veinte en papel  Hammermill y  cien  en papel Biblos. 

sábado 10 de diciembre de 2011

Librería Letrán




De   vez  en cuando  aprovecho las  mañanas de los  domingos para  acudir   al mercado de  antigüedades que  se pone  los  fines  de  semana en el  jardín Dr. Ignacio  Chávez  ubicado sobre   avenida Cuauhtémoc.  En  una  de las  acostumbradas visitas localicé  entre  un montoncito de papeles  el catálogo de una librería que me  pareció  muy  atractivo.  Recurrí de inmediato a las obras disponibles sobre las librerías en la  ciudad de México  para  obtener  alguna  información  sobre el establecimiento,  desafortunadamente la Librería Letrán no se  encontraba  en  ellas.

La duda  permaneció  hasta que  tiempo después  caminando por el  Eje Central,  nombre  con el  que  ahora se conoce a la  antigua Avenida  de San Juan de Letrán aproveché  para  dar un  pequeño  reconocimiento a lo  que  fuera   el número ocho . Me  resultó  imposible  identificar algún  vestigio del hermoso local que  aparece  fotografíado en el  catálogo, pero al otro lado de  la  avenida en el  número  cinco  estaba  una de las librería de Cristal, que  forma parte del  grupo  Noriega  y  se denomina  sucursal Letrán.  Ni tardo  ni perezoso  atravesé la  calle   y   pregunté a los  dependientes  si  el establecimiento tenía alguna  relación  con  la antigua Librería Letrán. Uno de ellos me pidió   que  esperara,  tomó el teléfono   y  trás  una  breve  charla quedó concertada  la  cita. Unos  días  después   el Sr.  Carlos  Noriega,   tuvo la   gentileza de    recibirme  y contarme  la historia del  establecimiento que  perteneció a  sus  hermanos.


Vista  general de la librería.

Todo  comenzó a finales de los  años  treinta  cuando se les comunicó a los  señores  Noriega  que  el   local   que  ocupaba su  zapatería     tendría  que ser  cerrado temporalmente  mientras  se  realizaba la construcción del pasaje  Savoy, vía   comercial que  serviría para  comunicar  a San Juan de Letrán con la  calle  16 de septiembre. Durante  el tiempo   que duró la  remodelación, se  tomó la  decisión de  cambiar de giro, los  hermanos Noriega  no  estaban  seguros  sobre la nueva  actividad a  que se  dedicarían, lo único de   lo que estaban  ciertos,  era  que  no continuaría  siendo zapatería. Camisería, pastelería fueron algunas de las opciones que se  pusieron en la mesa,   pero  finalmente  la decisión  fue  poner una librería. De esa  manera   en  1940 abrió  sus  puertas.

El momento  fue muy  propicio, las   campañas  de alfabetización, así  como el aumento de la  escolaridad  habían  incrementado  el   número de lectores    potenciales, y la industria  editorial  experimentaba  gran auge como producto de la  demanda e  impulsado  por  el establecimiento de  escritores, ilustradores y  editores que  llegaron   con la  emigración  republicana.  Los  estragos  provocados por la Segunda  Guerra  Mundial en  el  comercio  trasatlántico,  así  como   la  situación  política   repercutían en la  disponibilidad  de libros  que  habitualmente procedían  de  España. 

Una  de las alternativas  en ese  momento  fue  ir a buscar los  libros  que  hacían  falta a Argentina.
"Mi  hermano  Pepe conoció a don  Pedro García  dueño de la librería y editorial El   Ateneo, desde el momento en que se  conocieron se cayeron muy  bien,  don  Pedro    le otorgó  crédito para  la adquisición de libros,  fue  así que  comenzamos  con  la importación de   libros desde  Argentina."
 En el   catálogo de  1944 además de las  producciones nacionales se pueden  encontrar  una  cantidad  considerable  de sellos  argentinos  entre otros  Colección Austral, Editorial  Sudamericana y Ediciones  Anaconda. 
El establecimiento  ofrecía para  ese  año más de  1500  títulos  con un rango de precios que oscilaba desde $1.50 que  costaban   las  biografías de Zweig,    hasta   los  $450.00  por las  obras  completas de Pérez Galdós  de  Editorial Aguilar.  Con el paso del  tiempo    la librería  comenzó a  editar  sus  propios    libros. 

En las siguientes décadas, el pasaje  Savoy , junto a los comercios  que  albergaba,  (Cinelandia, Camisería  Rio,  Los Tranvías etc. ) vivieron  su  época  dorada. Lamentablemente la  zona sufrió    un  paulatino  deterioro. La  librería junto  a la mayoría de los  negocios  que le  dieron renombre al pasaje,   desaparecieron para  siempre.  En la  actualidad   quedan  muy  pocas huellas,  de aquellos  tiempos.  


Aparador  central.










Entrada lateral.                               Entrada principal.   

Inspirado en  el  negocio de  sus  hermanos, Carlos Noriega  abrió en  el año  1946 la Librería Bellas  Artes, negocio especializado en libros técnicos  y  científicos.   Muchos  de ellos solamente  disponibles   en inglés y   a  un alto  precio, situación  que lo  llevó a  la idea de crear  una editorial  que pusiera en español y al  alcance  del lector  mexicano los  textos con los   últimos  avances.
  Dos  cadenas de   librerías y 7000  títulos publicados por  el  Grupo Noriega   Editores,  son   el  resultado de la  aventura  editorial que  emprendió la  familia Noriega   hace   70  años,  teniendo  como  germen inicial  el  establecimiento de la olvidada  Librería Letrán.



Catálogo  General Libreria  Lerán, México , 1944.  96 pp.

lunes 28 de noviembre de 2011

Agradecimiento a los libros, Stefan Zweig.

No  fueron muchos los  ejemplares   de la  Editorial  Juventud  de  Barcelona  que  a finales  de los treinta llegaron, con las  primeras  traducciones al español  de la obra de  Zweig,  pero   ese  primer  encuentro  fue más  que  suficiente  para  crear  una  verdadera  legión de fieles  seguidores en nuestro pais.  Un  par de años más tarde, ya era  posible observar en las flamante vitrinas  de la  Librería  Letrán casi  todos sus  títulos, ahora  procedían   de la  Editorial Juventud  en  Buenos   Aire. Entre  ellos se exhibía    una solitaria   edición mexicana de María  Antonieta,  probablemente el primer   libro de  Zweig  impreso en  nuestro  país.
A partir de esa  edición  hemos disfrutado la  abundante  obra del  escritor austriaco en numerosos  sellos  editoriales  mexicanos. Recuerdo con especial  agrado  los  ejemplares  de  la  editorial Diana que en  su  inconfundible presentación  en  8°,  pasta  dura  color  rojo, fueron  los  que nos  permitieron a  incontables lectores conocer su obra.

Hoy  que  se cumple el 130  aniversario del  nacimiento del  escritor, quiero celebrar la ocasión recordando el  enorme cariño que sentía por los libros  y  que plasma  de  manera envidiable en su agradecimiento a los libros:




"Aquí  están, resignados y  callados. No  instan, no llaman, no piden. En su  estante están, y  esperan,  silenciosos. Una somnolencia parece  envolverlos, y, sin  embargo, de cada  uno  de  ellos  mira  un nombre  como un  ojo  abierto. Al acariciarlos  con la  vista, con  las  manos no nos llaman  suplicando,   no  se dan importancia. Están  esperando  que nos entreguemos a  ellos; solamente  entonces se  ofrecen. Primero,  tranquilidad alrededor de nosotros,  tranquilidad  en nosotros, luego  estamos dispuestos para ellos: una  noche al regreso  del  camino  fatigoso;  un mediodía, cansados de  los  hombres; una mañana  nublada que se  abre entre sueños  visionarios. Deseamos platicar con  alguien  y  sin  embargo estar  solos. Deseamos  soñar,  pero  con  música. Con  el  gusto epicúreo anticipado  de  la dulce prueba, nos acercamos  a la  biblioteca: cien  ojos, cien nombres clavan  la  vista  en nuestra  mirada escudriñadora,  silenciosos  y  pacientes, como las esclavas de un  serrallo  en  su  dueño, esperando con  devoción la llamada,  y  felices  de ser  elegidos, de ser  gozados . Y de hallar  luego, como cuando  el  dedo pasa  tanteando sobre las teclas del piano, el  sonido  exacto  de   la melodía  interior: flexible se  sujeta a la mano este  ser  blanco, taciturno, este violín  silencioso del  que  emanan  todas  las  voces de Dios. Lo abrimos, leemos un  renglón,  un  verso:  pero  no  suena  en consonancia con la hora. Desilusionados, casi  sin  delicadeza, lo  devolvemos  a su  sitio. Hasta  que  encontramos el presentido, el propio, el  justo en el mundo. Y  de repente  sentimos  como un abrazo, el  aliento se  une  a otro aliento, como  si tuviéramos al  lado el  cuerpo cálido, desnudo  de una  mujer. Y al  acercar a  la  lámpara este   libro  finalmente  escogido,  se  abrasa  como por  un  fuego  interno. La magia  ha  obrado; fantasmagorías suben desde las  suaves  nubes del sueño. Calles  y  avenidas se  abren de par en par, y  extrañas lejanías recogen el  sentimiento que se  va  extinguiendo.
Un  reloj  hace  oír  su  tic-tac,  no  se  sabe dónde. Pero  no  alcanza hasta  este tiempo  ya  escapado  a sí mismo.  Aquí  las  horas  se  miden con  otro  compás. Tenemos  aquí los  libros  que  transcurrieron  muchos  siglos  antes de  que sus palabras nacieran en nuestros labios: tenemos  aquí, libros  jóvenes,  nacidos solamente  ayer, engendrados solamente  ayer  por la perturbación  y el  capricho de un  niño imberbe: pero  hablan una lengua mágica;  tanto el uno  como el otro  elevan, meciendo y  ondeando, nuestro  aliento. Y emocionando,  consuelan simultáneamente; seduciendo, apaciguan los  sentidos  abiertos. Y paulatinamente nos  sumergimos, nosotros mismos, en  ellos  siendo  absorbidos  por  el  reposo  y la contemplación , por el  sereno  vuelo  de sus melodías , por  un  mundo más allá  de  nuestro  mundo
¡Qué   horas  más  puras pasamos  alejados del  tumulto  terrenal! ¡Libros,  compañeros  fieles,  silenciosos:  como  agradecer  su perpetua  compañía, el eterno aliento e infinito  estímulo de  su  presencia!  En los lúgubres días de la  soledad del alma;  en  hospitales  y  campamentos de guerra, en prisiones y  lechos de  dolor;  en  otras  partes, siempre  despiertos,  han  procurado  sueños  al  hombre  y  un poco  de consuelo  y  serenidad  en la  inquietud  y  el  martirio.  Siempre , clementes  imanes de Dios,  han conseguido elevar  el alma,  cuando se  hallaba sepultada  en la  banalidad ,  hasta su propio elemento; siempre, en nuestra  noche, nos  han  abierto en lejanía  el  cielo  abierto.
Pequeñísimos  trozos de  lo infinito, están  instalados silenciosamente en  el interior de nuestro  hogar. Pero  cuando  los  libera la  mano, cuando  vibra su  corazón,  entonces  rompen invisiblemente  sus   cárceles triviales, y  su palabra  nos  eleva, como en un  vehículo  fogoso, desde la  nada  a la  eternidad."


Zweig Stefan. La  pasión  creadora.  México.  CNCA  Cien del mundo.  1994.
Traducción de Alfredo Cahn.

jueves 17 de noviembre de 2011

Defensa que por sí mismo produce el general de división Bernardo Reyes. 1912


Prisionero por  más  de  un año en  lo  que  fuera  el    antiguo  convento de Santiago  Tlatelolco  el  general  Bernardo Reyes  dedicó parte   de  su  tiempo  tras las rejas, a   redactar  lo  que  sería  su defensa en  contra  de los  cargos  fincados  por  levantarse en  armas  en contra del   gobierno de Madero. La   espera de una sentencia  que no llegaba,   aunada  a un  indulto  que   dejaba  poco espacio al  honor,  le  generó una  incertidumbre  que  resultaba más letal  que la  misma pena  capital a la  que sería  sometido si se  encontraba culpable .

 El  general Reyes desde el principio   aclara  que el  documento trasciende el  ámbito  judicial,  no se trata  de una   una  defensa  legal, por  que sabe,  que  ante las  leyes   es  culpable,  tampoco   busca  el perdón,  el perdón se pide  cuando existe la  convicción de  que se  actuó  mal,  y ese  no  era  el  caso. Por medio de su escrito desea  poner en relieve  su larga  y exitosa carrera militar,  quiere   que  se    valore  su  actuación como  funcionario gubernamental,  como  administrador,   pero especialmente    como  gobernador  de  Nuevo León.  Reafirma   una  vez  más su inagotable lealtad  a Porfirio  Díaz, aclara  que las  desgracias  que  sufrió  se  debieron  al  circulo  de  "científicos " que   rodeaban   a  don Porfirio.

Al abordar la    sublevación,  dedicó muy  poco  espacio  en  exponer  las  razones que lo  llevaron  a  alzarse  contra  Madero,  asume   que  no  hace  falta  abundar sobre  el tema, y  que  la impresión  personal   que  tenía  sobre la ineptitud de Madero era  generalizada,  - en su  opinión-   el país se le estaba desmoronando entre  las manos y  el  golpe  era la   única manera  de   evitar el desastre.   La  verdadera  preocupación fue   exponer las  causas  que   hicieron  fallar la  revuelta,  el  fracaso  se relacionó  directamente  a la intervención   del gobierno de   Estados Unidos,  denuncia la   persecusión  que   sufrieron   sus  seguidores en el  vecino del norte  mientras  adquirían  armas,  el  decomiso de las mismas  y  el  encarcelamiento    en la  ciudad de  San Antonio. Le  extraña   la  actuación del  gobierno estadounidense sobre todo  que cuando  se trató de  derrocar al  gobierno de  Díaz, fueron más  que  complacientes con  los  conspiradores.    La explicación  que ofrece ante ese  doble  comportamiento,  es  que  a  EEUU  siempre le  ha  convenido tener un vecino  con   gobierno débil.


 

Bernardo  Reyes Ogazón *





Unos  meses   después de haber publicado  su Defensa,  el  9 de  febrero  de  1913, se presentó    un  nuevo levantamiento en contra de Madero,  una  de las primeras  acciones de los  generales sublevados   fue ordenar  la liberación  de Bernardo  Reyes, libre de la prisión   se une  a los  rebeldes  para   dirigirse a Palacio  Nacional con la intención de tomarlo. El   primero en morir por la metralla de los  defensores  fue Bernardo Reyes.
El  general  estaba consiente  que  levantarse en contra del  gobierno maderista   había sido  un  suicido político,   lo  que  trató  de  evitar  con  este  libro, es  que el  suicido  político se  conviertiera también  en su  muerte  histórica.


Reyes, Bernardo.  Defensa  que por si mismo produce el C.  General de División Bernardo  Reyes. México. Imprenta  Lacaud, Fotograbado y Linotipia. 1912, 50 pp.
* Bernardo Reyes. A  Costilla, 1892. oleo sobre  tela. Capilla  Alfonsina, Conaculta
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