domingo, 13 de diciembre de 2009

Proyecto de construcción del Palacio Legislativo Federal , ahora Monumento a la Revolución.



A finales del siglo XIX uno de los principales objetivos del gobierno del general Porfirio Díaz fue modernizar la infraestructura del país, en especial la de la ciudad de México. Bajo ese impulso fue que en 1882 se colocaron los primeros postes telefónicos, en 1885 el alumbrado eléctrico, en 1891 comenzó la pavimentación de las principales avenidas en las que se construyeron magníficos edificios, el Palacio de Correos, el Teatro Nacional, el Palacio de Lecumberri, el Instituto Geológico Nacional, la victoria alada (Ángel de la independencia). Pero sin lugar a dudas la joya arquitectónica que coronaría este esfuerzo, sería el Palacio Legislativo Federal.

El 30 de noviembre de 1897 el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas convocó al concurso para adjudicar el proyecto a través de la legación de México en París, Berlín, Roma y Londres. El jurado en la ciudad de México asignó la construcción a Pietro Paollo Quagli quién falleció en 1899 antes de comenzar con los trabajos.
Ante tal adversidad el gobierno decidió contratar en 1904 al renombrado arquitecto francés Emile Benard egresado de la Escuela de Bellas Artes de París, triunfador del gran premio de Roma en 1867, y en 1889 del concurso internacional para edificar la Universidad de Berkeley.

Para la construcción del Palacio Legislativo Federal se aprovechó un extenso terreno en el que se encontraban huertas de árboles frutales, se localizaba en el cruce de la Avenida del Ejido (actualmente Avenida Juárez), calle de Tamaulipas ( Ignacio Ramírez) y parte de la calle de los Inválidos (Ignacio Vallarta)

La empresa estadounidense Milliken fue la encargada de fabricar y armar los componentes de acero, para posteriormente cubrirlos con mármol italiano y granito. A partir de 1904 comenzaron los trabajos de cimentación y construcción, que concluyeron hasta levantar la estructura metálica en su totalidad en 1910. La ceremonia de colocación de la primera piedra fue el 23 de septiembre de ese mismo año, siendo uno de los eventos más destacados, de entre los que se llevaron a cabo dentro de las conmemoraciones oficiales para celebrar el inicio del centenario de la independencia. Se aprovechó la ocasión para informar que hasta ese día se habían gastado $6,428, 584.00


De acuerdo con los planos, el edificio tendría 112 m. de frente x 144.5 m. de largo, la altura máxima del palacio sería de 68.70 metros, tal medida no era fruto de la casualidad ya que poseía todo un contenido simbólico. La intención era construir un parlamento que superara en altura al Capitolio de Washington, edificio que tiene 66 metros de altura. Por otra parte no es difícil advertir cierto parecido entre el Capitolio y el proyecto de Palacio Legislativo, esto ante lo que pudiera suponerse no se debe a que Emile Benard se inspiró en el estadounidense; sino que se utilizó como modelo para ambos recintos y muchos más, la Maison Carré del siglo I en Nimes.




Con el inicio de la Revolución las obras del Palacio Legislativo se suspendieron, la abandonada estructura formó parte del paisaje urbano por años, no pasó mucho tiempo en que algunos vivales comenzaron a "aprovechar" los materiales, siendo vendidos para utilizarlos en nuevas edificaciones. El constante despojo provocó su casi total desaparición, hasta que en 1933 se decidió aprovechar lo restante para realizar el Monumento a la Revolución, frustrando de manera definitiva el que hubiera sido uno de los edificios más hermosos de la ciudad.

Es posible conocer lo que resulta importante para una sociedad con sólo observar sus edificios, en los estados teocráticos los dedicados a las divinidades, desde los zigurat hasta las catedrales góticas se elevaban por encima de todo, ahora han cedido su prominente lugar a las sedes de las grandes compañias petroleras, automovilísticas o financieras.
Bajo esta lógica surgen dos preguntas ¿Cuál fue la razón para construir un parlamento tan impresionante? y la segunda ¿Por qué se abandonó su construcción?

Paradójicamente la respuesta a las dos preguntas es la misma. El poder legislativo durante el porfiriato y después con los gobiernos revolucionarios fue un espejismo, a pesar de que se nombraban senadores y diputados, y que la nación gastaba en sus sueldos. El legislativo como poder era inexistente.

En el caso del gobierno de Porfirio Díaz se pretendía mostrar al mundo en las fiestas del centenario, que México era una verdadera república, pensaban que para enmascarar el poder absoluto contar un palacio legislativo fastuoso era suficiente.
Por otro lado, para los gobiernos revolucionarios el gastar en la edificación de un recinto destinado a un poder sujeto servilmente a la voluntad presidencial, era algo menos que un disparate.




Estados Unidos Mexicanos Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas, Construcción del Palacio Legislativo Federal, s.p.i., México, 1910. Portada + 36 F. s.f. 33 X 26.5 cm. . Diseño de la portada Máxime Roisin


Bibliografía.

Langle Ramírez, Arturo. El mausoleo de los elegidos, México, Compañía Editorial Impresora S.A., 1993.

Sánchez Carmona, Manuel. Desarrollo Urbano y Tendencia Arquitectónica, México, CNCA, 1994



8 comentarios:

rui dijo...

Estimado Marco Fabrizio
Entrada muy completa e rellena de informaciones sobre la historia mejicana.
¡Pero en política, qué no solamente, las obras de fachada son siempre las más importantes!
Es mucho más importante intentar demostrar la existencia de democracia a los otros do que vivirla en el país… ¡la falta de democracia es, tan solamente, cosa de los detractores!
Saludos

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Estimado Rui.

Gracias por tu comentario.
Tocas un punto muy interesante, es cierto que los políticos en todas partes son cosa aparte, pero en hispanoamérica rebasan todas las proporciones.

Ahora las cosas han cambiado, pero no lo suficiente, dijo Vargas Llosa hace unos días en la FIL "México ya no es una dictadura perfecta, ahora es una democracia imperfecta"
Ahora tenemos partidos y elecciones, pero representan sólo sus intereses.
Seguiremos pidiendo amparo a la virgencita de Guadalupe.

Saludos bibliófilos.

Galderich dijo...

Ja, ja... muy buena la entrada y el proceso de no construcción del parlamento mexicano! La grandilocuencia al servicio del Estado es el testimonio que intentan dejar todos.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Galderich.

Me encanto eso, del "proceso de no construcción" creo que así debí de titular la entrada.
Si no logran la trascendencia por la gestión, entonces quedan los monumentos.

Gracais y saludos.

DIEGO MALLÉN dijo...

El final del XIX fue un momento álgido para la profesión de arquitecto en Europa y América. Lástima que en el caso de México la obra no se concluyera porque la maqueta es muy bella y elegante y se nota la inspiración clásica y el recuerdo de Marco Vitrubio (nada que ver, como bien dices, con las cursilerías actuales de aluminio y cristal de las sedes corporativas de las grandes compañías).

Precisamente estoy enviando una relación de encuadernaciones francesas del XVIII y en una de ellas me encuentro el ex libris: "Ch. Girault. Architecte. Membre de l'Institut. Exposition de 1900. Petit Palais".
Buscando en internet, -¡que maravilla y agilidad representa!-, doy con Girault: 1851-1932, realizó, entre otras obras relevantes, el Petit Palais de París, además de numerosos edificios públicos en Bruselas, Su ex libris lleva como motivo la reproducción del Petit Palais.

Saludos bibliófilos.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Estimado Diego.

Es una verdadera lastima,no puedo evitar sentir cierta nostalgia cada vez que paso por ahí, sobre todo cuando comparo el proyecto con lo que finalmente se construyo. Habrá seguramente quien opine lo contrario, pero que le voy a hacer me gusta lo clásico.

Los exlibris de los arquitectos, casi siempre son espectaculares.

Saludos bibliófilos.

bibliotranstornado dijo...

Recuerdo el monumento en una gran plaza, rodeado de cientos de taxis de color pistacho, no sé si era habitual o sólo pasó ese día, y me impresionó. Desconocía su asombrosa historia.

Besos y abrazos

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Bibliotranstornado.

Que bueno que te gustó la historia. La explanada la aprovechan con frecuencia para realizar algunos eventos, El chillante color verde era suficiente para impresionar ja, ja...
( ya cambiaron de color, ahora son rojos con dorado)

Saludos bibliófilos.

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