miércoles, 11 de noviembre de 2009

La casa de la primera imprenta en América.


Cuando viajo al centro de la ciudad de México en Metro, no puedo quitarme la impresión, de haber regresado en el tiempo. Al subir por los últimos peldaños para salir de la estación Zócalo, de manera repentina queda atrás el ruido de los vagones, las miles de conversaciones se desvanecen provocando un vacío que de inmediato se llena con la maravillosa vista de la plaza, su amplitud, la imponente catedral, junto a los edificios que la circundan ocupan todo el horizonte. El sonido de las campanas, se funde con los tambores de los danzantes, es imposible dejar de sentir la magia que transmite el lugar.

A unos cientos de pasos, en la esquina que forman las calles de Moneda y Lic. Primo Verdad se encuentra el predio que ocupó la casa de las campanas, llamada así por que se asegura que fue el lugar donde se fundieron las campanas para la catedral, pero en realidad lo que hace notable el sitio, es que ahí se estableció la primera imprenta en el continente americano.




El predio originalmente formaba parte del recinto sagrado de Tenochtitlán, consumada la conquista se le otorgó a Jerónimo de Aguilar. Un par de años después, se convirtió en propiedad del obispo fray Juan de Zumárraga.
Gracias al esfuerzo conjunto del obispo y de don Antonio de Mendoza virrey de la Nueva España, el impresor Juan Cromberger instaló por medio del legendario Juan Pablos en ese lugar, el primer establecimiento tipográfico del hemisferio occidental.







Del edificio original casi nada queda, sobre los cimientos se erigió una construcción del siglo XVIII que se encuentra bajo custodia de la Universidad Autónoma Metropolitana, ha sido restaurada y ahora se le denomina como la "Casa de la primer imprenta". Cuenta con un museo del libro el cual inexplicablemente lleva varios meses cerrado, hay una librería donde se ofrecen publicaciones de la UAM y se exhibe una hermosa escultura de basalto de origen prehispánico representando la cabeza de una serpiente que se encontró mientras se llevaban a cabo, labores de restauración en 1989.

11 comentarios:

Galderich dijo...

Buena descripción del centro histórico de México porque la misma impresión me dio a mi cuando lo visité.
Es curioso como los museos de las Artes Gráficas o del Libro siempre tienen problemas... ¿por qué serà?

Gustavo dijo...

Cada vez que leo tus notas, crecen en mí fuertes añoranzas por el DF, y por todo México.
Cuánto disfrutaría poder recorrer de nuevo sus rincones, entre los cuales por supuesto no faltarían las librerías de viejo.
Sobre todo ahora que, muchos años después de hacerlo por última vez, esas recorridas me resultarían más fructiferas que las realizadas en aquellos años de despiste juvenil. (Sigo siendo despistado, pero un poco más "avisado", quiero creer)

Un abrazo desde Montevideo, donde me consta que no soy el único que, con mucha avidez y emoción, sigue y disfruta tu trabajo.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Galderich.

Es muy cierto al parecer las Artes Gráficas, para algunas personas ocupan una subclase entre las artes.
A pesar de toda la destrucción que ha sufrido el centro histórico sigue conservando su encanto.

Saludos.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Gustavo.

Me causa enorme, placer recibir tu comentario; por las herramientas del blog se que tengo la enorme fortuna de contar con personas que se toman la molestia de visitarme desde Uruguay.

El los últimos años, se han dado grandes esfuerzos por conservar el centro y han logrado mantenerlo lo más original que es posible (incluyendo la calle de Donceles, que es donde se encuentran las famosas librerías de viejo).

Te mando un abrazo desde México y agradezco profundamente tus generosos e inmerecidos comentarios.

rui dijo...

Yo no conozco el México, solo por documentarios, pero estos, por hábito, no nos muestran su verdadera esencia.
¡Yo gusté mucho de tu descripción!
Cuanto a los libros y su museos…bien eso es mejor degustar una tequilla mientras que se admira el casco antiguo de la ciudad
Saludos

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Rui.

Estimado Rui.
Seguramente por ser originario de la ciudad no puedo ser muy objetivo, pero la parte antigua de la ciudad refleja de manera muy fiel lo que somos.
Me sumo a tu propuesta, en lugar de pensar en la triste realidad de libros y museos, nos tomamos un tequila.

Saludos y gracias por tu comentario.

DIEGO MALLÉN dijo...

¡Qué bella y emotiva descripción! que me recuerda a mis paseos por Valencia que los derivo hacia el Barrio del Carmen al edificio donde se instaló la primera imprenta en Valencia (que lo fue también en España, al menos imprenta como establecimiento fijo).
También en México hay testimonio de ello con la placa... aunque el museo del libro esté cerrado. ¡Habitual... en Valencia tenemos uno que ahora se ha vuelto a abrir y que funciona a trompicones!
Saludos bibliófilos.
Diego.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Diego.
De alguna manera las ciudades antiguas son muy parecidas a los libros, es posible leer a través de ellas.
Existe una placa más antigua, pero los datos que contiene no son del todo exactos.
Gracias y Saludos bibliófilos.

bibliotranstornado dijo...

A mí también me trae muy buenos recuerdos el Zócalo y aledaños, aunque como Gustavo, yo también iba bastante despistado. Los viajes de novios son lo que tienen.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Bibliotranstornado.

Es un gran gusto leerte por aquí,es bueno saber que una ciudad tan convulsionada, puede ofrecer agradables memorias a las personas que nos favorecen con su visita.

Te mando saludos bibliófilos desde México.

Anónimo dijo...
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